Pareciera que un caso grave de inseguridad en Bogotá es suficiente para desatar una ola de denuncias públicas de otras personas que también han sido víctimas de los delincuentes que se esconden entre cuadras en la capital del país.
Tras la conmoción generada por el asesinato del profesor universitario Neill Felipe Cubides, quien fue víctima de paseo millonario y de un atroz homicidio que terminó con la incineración de su cuerpo, el edil de Usaquén, Andrés Ardila, denunció que uno de los miembros de su equipo fue drogado y robado en pleno corazón de la zona T del norte de Bogotá.
Muy cerca de esa zona fue donde la tragedia del profesor Cubides empezó la noche del 15 de enero. Según la declaración del edil, el joven de 18 años habría sido abordado por dos mujeres frente a una reconocida tienda de la zona. En ese lugar, las presuntas criminales le habrían suministrado una droga para que la víctima perdiera la conciencia.
De acuerdo con las declaraciones que el edil les ha entregado a las autoridades y medios de comunicación, los hechos ocurrieron de esta manera. El edil, junto a sus amigos y equipo de trabajo, salió de participar en los Consejos de juventud, desde donde tomaron dos taxis solicitados por aplicación para moverse hacia la calle 85, a la zona T.
El carro en el que viajaba la víctima de los hechos hizo una parada en el camino para dejar en su casa a otro de los compañeros que no iba a asistir a la noche de celebración. Una vez que se bajó del carro uno de los jóvenes en inmediaciones de la calle 93, la víctima siguió su rumbo solo en el mismo carro hasta la 85.
Muy cerca del punto de destino, el joven asegura que el taxista le pidió bajarse porque había mucho trancón entre las cuadras que rodean la zona T. El joven se bajó justo en frente de la reconocida tienda H&M, donde fue abordado por las dos mujeres.
Según contó el edil de Usaquén, encontraron a su amigo desorientado en una de las sillas de concreto que hay en el sector, gritando el nombre de sus amigos, esperando encontrarlos. Cuando se encontraron, cuentan, el joven no tenía control ni de su boca ni de sus piernas y producía espuma y baba blanca por la boca.
Tras este episodio, sus amigos decidieron llevar a la víctima a la Clínica Colombia, donde los médicos tratantes confirmaron que el joven había sido intoxicado con un componente derivado de la ketamina, un químico usado como anestésico de uso veterinario.
Ante la gravedad de los hechos, que se están volviendo frecuentes en esa zona del norte de la ciudad, el alcalde Carlos Fernando Galán se comunicó directamente con el edil para conocer los detalles de la denuncia y el estado de salud de su compañero.
Por ahora, se sabe que las autoridades desplegaron al grupo de vida para investigar a fondo los hechos y poder determinar qué es lo que está pasando en la zona T de Bogotá.