Después de más de ocho décadas de estudios e interminables discusiones políticas, Bogotá parece estar cada vez más cerca de cumplir uno de los sueños urbanos más esperados de sus ciudadanos: la entrada en funcionamiento del sistema de metro.
La capital colombiana ya tiene una fecha estimada para la entrada en operación de la Línea 1, un anuncio que representa un hito histórico para una ciudad que durante décadas fue señalada por ser una de las pocas grandes capitales latinoamericanas sin este tipo de transporte ferroviario.
Según el cronograma oficial de la Empresa Metro de Bogotá y las declaraciones recientes del alcalde Carlos Fernando Galán, la operación comercial de la Línea 1 comenzará el primer trimestre de 2028, siempre y cuando las obras continúen avanzando conforme al calendario previsto.
La construcción de la primera línea inició formalmente en 2021, luego de años de retrasos administrativos y cambios de diseño que mantuvieron el proyecto en el limbo durante décadas. Desde entonces, la ciudad ha convivido con enormes frentes de obra, cierres viales y transformaciones urbanas que hoy hacen parte del paisaje cotidiano de Bogotá. Sin embargo, el proyecto ya supera el 75 % de ejecución y comienza a entrar en una etapa decisiva: la llegada masiva de trenes y las pruebas operativas.
El alcalde Carlos Fernando Galán ha insistido en que el Metro “ya no tiene reversa” y que el reto actual es cumplir los tiempos establecidos para que la ciudad pueda ver rodar los primeros trenes elevados en 2026. El mandatario confirmó además que los primeros trenes de la Línea 1 comenzarán sus pruebas de operación en junio de 2026.
Para las pruebas, los trenes recorrerán 5,7 kilómetros del viaducto entre las primeras estaciones del sistema, sin pasajeros. Cada tren deberá acumular 2.500 kilómetros de recorrido sin pasajeros: 500 kilómetros en modo manual y 2.000 kilómetros en modo automático bajo el sistema Communication-Based Train Control.
Las primeras pruebas dinámicas comenzaron en el Patio Taller de Bosa, ubicado en el suroccidente de la ciudad, donde los trenes han realizado recorridos técnicos sobre una vía experimental de 905 metros. Allí se evalúan sistemas de frenado, aceleración, apertura de puertas, consumo energético y seguridad operacional. El objetivo es garantizar que los trenes funcionen correctamente antes de iniciar pruebas sobre el viaducto principal.
La Línea 1 tendrá una extensión aproximada de 24 kilómetros y será completamente elevada. Conectará el sur y el centro de Bogotá con el occidente de la ciudad, beneficiando principalmente a localidades como Bosa, Kennedy, Puente Aranda, Mártires, Santa Fe, Teusaquillo, Chapinero y Barrios Unidos. El recorrido iniciará en el Patio Taller de Bosa y terminará en la calle 72 con avenida Caracas, una de las zonas más estratégicas de la capital.
El proyecto contará con 16 estaciones y 30 trenes automáticos de seis vagones cada uno. Según la Empresa Metro de Bogotá, todos los trenes deberán estar en la ciudad antes de finalizar 2026. Cada uno tendrá capacidad para movilizar aproximadamente 1.800 pasajeros y operará con tecnología 100 % eléctrica.
Galán también ha insistido en que la prioridad es “cumplir lo prometido” y garantizar que Bogotá tenga finalmente un sistema férreo moderno después de más de 80 años, teniendo en cuenta que la idea de construir un metro para la capital colombiana comenzó a discutirse desde la década de 1940.