En el marco de la transformación del sistema de transporte público en Bogotá, las autoridades distritales han venido implementando estrategias orientadas a mejorar la movilidad urbana y reducir el impacto ambiental. Estas acciones se desarrollan dentro del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), que moviliza a millones de usuarios diariamente en la capital.
Durante los últimos años, la ciudad ha avanzado en la incorporación de tecnologías limpias dentro de su flota de transporte. De acuerdo con cifras oficiales, Bogotá ya cuenta con 1.485 buses eléctricos en operación, lo que la posiciona como una de las ciudades de América Latina con mayor adopción de este tipo de vehículos.
En ese contexto, el Distrito confirmó que comenzó la operación de 68 nuevos buses eléctricos de TransMiZonal, los cuales hacen parte de un total de 711 vehículos que se integrarán al sistema entre 2026 y 2027.
La entidad explicó que esta nueva flota estará destinada a reforzar el servicio en varias localidades, entre ellas Bosa, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Puente Aranda, Chapinero, Teusaquillo y Santa Fe, beneficiando a miles de usuarios del sistema.
La operación inició con la ruta HG543 (Rincón de Venecia – Porciúncula), y de manera progresiva estos buses se irán incorporando a otras rutas del sistema, ampliando su cobertura en diferentes sectores de la ciudad.
En cuanto a las características de los vehículos, el Distrito detalló que cuentan con tecnología orientada a mejorar la experiencia de los usuarios. Entre los elementos incluidos se encuentran conexión WiFi, puertos USB, cámaras de monitoreo, pantallas informativas, espacios para personas con movilidad reducida y zonas destinadas a animales de asistencia.
Adicionalmente, estos buses incorporan medidas de accesibilidad como sillas preferenciales, espacios para coches de bebé y diseños pensados para facilitar el desplazamiento dentro del vehículo. Estas condiciones buscan responder a las necesidades de distintos grupos poblacionales que utilizan el sistema de transporte público.
La llegada de esta flota también hace parte de un proceso de renovación del parque automotor, que incluye el reemplazo de buses con más de 15 años de operación, en línea con los objetivos de modernización del sistema.
En paralelo, las autoridades han señalado que la implementación de buses eléctricos contribuye a la reducción de emisiones contaminantes. De hecho, se estima que la entrada en operación de estos vehículos permitirá disminuir 2.628 toneladas de CO₂ al año, fortaleciendo las políticas de movilidad sostenible en la ciudad.
Con esta medida, Bogotá continúa avanzando en la electrificación de su sistema de transporte, en un proceso que se desarrollará de manera progresiva durante los próximos años, con el objetivo de mejorar la calidad del servicio y reducir el impacto ambiental en la capital.