A las 2:30 de la mañana, el taxi afiliado a la empresa Arroba Transportes recogió en la puerta de la discoteca Theatron a Diana Ospina, una mujer de 35 años que viajaba rumbo a su residencia en el sector de Santa María del Lago, en la localidad de Engativá.
Ospina abordó ese carro luego de que un vehículo contratado por aplicación cancelara el servicio mientras ella esperaba en el andén. Esa madrugada, Diana tenía afán por llegar a su casa y decidió tomar un taxi estacionado en la calle sin poder prever el desenlace que tendría ese viaje.
Theatron está ubicado en el corazón del sector de rumba en Chapinero, muy cerca de la plaza de Lourdes. Los taxis se mueven en cantidades por las calles aledañas y lo más común después de salir de la rumba es escuchar la frase: “Taxi, taxi, servicio de taxi” o “¿Para dónde va?”, “¿Lo llevo?”.
Seguramente, en esa ruleta rusa que significa tomar un taxi en Bogotá fue en la que quedó atrapada Diana Ospina. El carro la recogió y la llevó hasta el sector de Santa María del Lago y, minutos antes de que ella pudiera bajarse del carro, otro taxi, del que se sabe está afiliado a la empresa Smart Taxi, se estacionó detrás del suyo y de este decidieron otros dos hombres vestidos de negro.
Antes de ese momento, Diana había compartido su ubicación con algunos amigos y también envió notas de voz en las que aseguraba que estaba muy cerca de llegar a su casa. Justo en el instante en el que Diana llegó a la puerta de su vivienda, los hombres que la seguían la interceptaron dentro del taxi y arrancaron la huida del sector.
Las versiones de lo que pasó después son confusas. Según habría contado la misma Diana, la retuvieron dando vueltas en el taxi por más de dos horas y la llevaron hasta el sur de la ciudad. En ese periodo, le extrajeron toda la información sensible de sus cuentas bancarias para poder asestar el robo final. Le sacaron cerca de 40 millones de pesos de sus depósitos.
Pero un error de cálculo cambió la historia de ese paseo millonario. Los delincuentes, según la narración de la víctima, hicieron una mala lectura de los saldos bancarios que estaban en las cuentas. Creyeron que la mujer tenía un alto perfil financiero y que en sus depósitos había guardada una cifra de dinero muy importante. Sin embargo, la cosa no era así.
Lo que se ha podido conocer es que las transferencias no fueron hechas por la misma víctima, sino que, mediante los canales digitales y cajeros automáticos de Davivienda, los criminales cometieron el millonario desfalco.
Circula la versión de que, luego de que los criminales la retuvieron y desocuparon sus cuentas, la mujer habría sido “intercambiada” con otra banda criminal que tenía pensado accionar un secuestro extorsivo y sacar provecho de la supuesta gran suma de dinero que estaba en sus cuentas. No obstante, esta información no ha sido corroborada por las autoridades.
SEMANA consultó con las autoridades de la ciudad y coincidieron en que no hay material probatorio ni una investigación que apunte a probar la existencia de dos secuestros en simultáneo, ni mucho menos algo que indique que la mujer fue “vendida” entre organizaciones. Pero lo cierto es que Diana sí estuvo secuestrada por algo más de 30 horas en una casa al sur de la ciudad. Según su relato, no fue abusada ni violentada físicamente.
Ahora bien, dentro de las pesquisas realizadas por el Gaula de la Policía Metropolitana de Bogotá, se supo que fueron cinco personas las que participaron del crimen. Están identificadas, al igual que los vehículos que aparecieron en los lugares de los hechos y los rastreos de los sectores de la ciudad por los que se movieron.
Tras la presión mediática, Diana fue abandonada en la vía Choachí, que de Bogotá conduce al cerro de Guadalupe. Allí, la mujer tuvo que caminar cerca de media hora bajo la lluvia y sin zapatos para poder encontrar ayuda. Un carro que pasaba por la zona la auxilió y la dejó en el CAI Mirador, en la localidad de Santa Fe.
Por ahora, se sabe que hay un grupo del Gaula Fiscalía socavando toda la información necesaria para dar con el paradero de los cinco hombres que protagonizaron el secuestro.
El propietario de los dos vehículos que quedaron registrados en los videos de seguridad ya se presentó a la Fiscalía y entregó la información de los dos conductores que había contratado para manejar en el turno de la noche.