Bogotá enfrenta una de las cifras más preocupantes de inseguridad de los últimos meses. Entre enero y junio de 2026 se registraron 55.137 hurtos a personas, de acuerdo con información de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia entregada en respuesta a un derecho de petición presentado por la concejal Diana Diago.
La cifra representa un promedio de 305 víctimas al día, cerca de 13 hurtos por hora y aproximadamente un caso cada cinco minutos. Para Diago, estos datos evidencian la magnitud de la crisis de seguridad que atraviesa la capital y cuestionan la efectividad de las estrategias implementadas por la administración distrital.
Durante el primer semestre, Bogotá registró una tasa de 693,9 hurtos por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, el riesgo no se distribuye de manera uniforme.
Localidades como La Candelaria, Los Mártires, Santa Fe, Chapinero y Teusaquillo presentaron las tasas más altas, con 4.310, 2.959, 2.924, 2.723 y 2.549 hurtos por cada 100.000 habitantes, respectivamente.
El panorama también muestra una importante concentración territorial del delito. Suba, Engativá, Kennedy, Chapinero y Teusaquillo acumularon el 42,9 % de los hurtos registrados en la ciudad, con 5.470, 5.262, 4.622, 4.362 y 3.943 casos, respectivamente. En otras palabras, casi cuatro de cada diez hurtos denunciados durante el semestre ocurrieron en estas cinco localidades.
Ante este escenario, la concejal Diana Diago cuestionó la gestión de la administración del alcalde Carlos Fernando Galán y pidió evaluar la permanencia del secretario de Seguridad, César Restrepo. Según la cabildante, las cifras demuestran que las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes para contener el delito.
“Más de 55 mil bogotanos han sido víctimas de la delincuencia en apenas seis meses”, señaló Diago, quien reclamó mayores acciones contra las estructuras dedicadas al hurto y los delincuentes reincidentes.
La concejal también pidió fortalecer la presencia de la Fuerza Pública en las zonas más afectadas, aumentar las labores de inteligencia y garantizar la captura y judicialización efectiva de los responsables.
Los datos plantean un desafío para Bogotá: convertir la identificación de las zonas críticas en acciones concretas que permitan reducir los hurtos y recuperar la percepción de seguridad de los ciudadanos.