Luis Gilberto Murillo se destapó y lanzó duras críticas sobre el racismo en el país y dentro del actual gobierno. En una entrevista con SEMANA, el candidato presidencial aseguró que en Colombia persiste una discriminación estructural que incluso habría afectado a la vicepresidenta Francia Márquez, a quien, según dijo, “la matonearon”.

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“El racismo existe en Colombia, no lo digo yo, lo dice la Corte Constitucional. Hay discriminación racial y racismo estructural, y una de sus expresiones es el centralismo del Gobierno nacional”, afirmó Murillo, quien insistió en que el país sigue siendo “bogocéntrico” y que las regiones, especialmente el Pacífico, continúan marginadas.

El exministro y excanciller sostuvo que esa exclusión también se refleja en el escenario político. “Nos tratan de invisibilizar en el debate presidencial, no nos invitan. Eso también es racismo que viene de la herencia colonial”, aseguró.

Murillo vinculó ese fenómeno con la situación de violencia que vive el suroccidente colombiano. Rechazó los recientes atentados en Valle y Cauca y envió un mensaje de solidaridad a las víctimas. “No podemos permitirle a la criminalidad ni un centímetro del territorio”, dijo, al advertir que el abandono estatal y el centralismo agravan la crisis.

“El suroccidente vive hoy una situación similar a la de 2022. Hay regiones que están en el siglo XIX, otras en el XX y otras en el XXI, con enormes brechas incluso en seguridad”, explicó. A esto sumó los efectos de la crisis con Ecuador que, según indicó, ha afectado el empleo y las oportunidades en la región.

En ese contexto, planteó una reforma estructural del Estado con enfoque territorial. “Estoy proponiendo un Consejo Nacional de Coordinación Territorial, con decisiones vinculantes entre el presidente, gobernadores y alcaldes, y contratos territoriales para inversiones reales”, señaló. También insistió en que la respuesta del Gobierno no puede seguir siendo “a control remoto”.

Murillo fue enfático al describir el impacto de la violencia en las comunidades. “La gente está viviendo con miedo, encerrada en sus barrios. Así es muy difícil que florezcan oportunidades”, afirmó.

Uno de los puntos más fuertes de su intervención fue el análisis del conflicto armado. El candidato aseguró que la política de paz del gobierno de Gustavo Petro no ha dado resultados. “La paz total fracasó. No funcionó”, afirmó.

En su propuesta, planteó suspender las mesas actuales y diseñar un nuevo modelo. “Vamos a establecer un marco jurídico de sometimiento y una estrategia de paz territorial, combinando seguridad con desarrollo”, explicó. Según dijo, el plan arrancaría en 14 zonas priorizadas desde el primer día de su eventual gobierno.

También se refirió al reclutamiento de menores y prometió reducirlo en un 70 %. “Eso se logra protegiendo a la niñez y generando oportunidades”, sostuvo. Denunció además la presencia de minas antipersona en varias regiones y recordó experiencias personales en territorios afectados.

Murillo denunció la invisibilización de la violencia contra comunidades afro. “Los jóvenes asesinados en Jamundí eran afrodescendientes y eso ni siquiera se menciona. Eso ya no lo podemos aceptar”, afirmó.

En materia política, hizo un llamado a fortalecer el poder electoral de las comunidades negras. “Tenemos que hacer una revolución electoral afro. No podemos seguir apoyando cada cuatro años a quienes prometen y no cumplen”, dijo. Aseguró que esta población ha sido determinante en elecciones recientes y reclamó mayor representación.

Sobre la posibilidad de que un afrodescendiente llegue a la Presidencia, fue directo: “El país tiene que prepararse. El talento está, lo que falta es la oportunidad”.

Al referirse al gobierno actual, Murillo reconoció avances, pero también lanzó críticas. Aseguró que Francia Márquez fue víctima de ataques internos. “La matonearon. Está comprobado que hubo maltrato, incluso desde el propio gobierno”, afirmó, mencionando tensiones con funcionarios como Laura Sarabia y Juliana Guerrero.

“La matoneó Laura Sarabia, como a todos nosotros. ¿Sabes por qué es? Porque no se acostumbra a que trabajemos hombro a hombro. Siempre quieren tener esa jerarquía, ciudadanos de primera, de segunda y de tercera. La matoneó, acaban de decirlo, también Juliana Guerrero", señaló frente a la situación de la vicepresidenta.

De igual manera agregó: “Somos muy duros con nosotros mismos como comunidad afro. No nos reconocemos y eso también nos afecta”, puntualizó, al hacer un llamado a la autocrítica.

Pese a las críticas, reconoció que el presidente Gustavo Petro abrió espacios importantes para comunidades afro en altos cargos del Estado, aunque consideró que faltó articulación para consolidar una agenda común.

Murillo también abordó su paso por la Cancillería y su manejo de relaciones internacionales. Defendió su postura frente a Venezuela y reiteró que no reconoció a Nicolás Maduro. “No presentó las actas, por eso no lo reconocimos”, explicó.

Sin embargo, defendió la decisión de mantener relaciones diplomáticas. “Romperlas habría tenido costos humanitarios, de seguridad y comerciales muy altos”, señaló. Indicó que recorrió la frontera y consultó con distintos sectores antes de tomar decisiones.

Sobre la crisis diplomática con Estados Unidos, afirmó que contribuyó a evitar una escalada. “Trabajamos de manera discreta, incluso a través de iglesias, para facilitar el diálogo”, dijo.

También destacó su gestión en otros frentes, como la resolución de tensiones con Argentina y Ecuador, y la realización de la COP16 en Cali. “Se hizo porque tomamos la decisión de que fuera aquí”, aseguró. Además, reveló que durante ese evento en la capital del Valle, el presidente Gustavo Petro se reunió en un restaurante con su homólogo de Ecuador, Daniel Noboa.

En materia de seguridad, propuso modernizar la Fuerza Pública con tecnología e inteligencia. “La guerra cambió. Hoy se requiere cooperación internacional y uso de nuevas herramientas”, explicó. Insistió en que no basta con aumentar tropas temporalmente, sino que se necesita presencia permanente del Estado.

Luis Gilberto Murillo en entrevista con SEMANA. Foto: SEMANA

En salud, reconoció aspectos positivos de la reforma, como los equipos básicos en territorio. “Eso funciona en regiones como el Pacífico”, dijo, aunque planteó ajustes en eficiencia y control de recursos.

De cara a una eventual segunda vuelta, evitó comprometer apoyos y condicionó su respaldo a propuestas concretas. “Esto no es de simpatías, es de agenda para nuestras comunidades”, afirmó.

También rechazó la imposición de liderazgos externos en regiones como el Chocó. “Nuestra gente está preparada. No aceptamos que nos impongan desde afuera”, dijo.

Finalmente, se refirió al tema de pasaportes y defendió su gestión como canciller. Aseguró que dejó un sistema funcionando, con trámites en línea y sin intermediarios. “Nunca los colombianos se han quedado sin pasaporte”, afirmó.

Sobre el sistema electoral, propuso una auditoría técnica independiente. Mencionó al experto José Pino y planteó que se realice una revisión para garantizar transparencia. “Hay zonas grises y necesitamos claridad”, concluyó.