Los fuertes malos olores que en las últimas semanas han sido percibidos en diferentes sectores de Cali no obedecen a una única causa, sino a una combinación de factores ambientales, climáticos y de saneamiento.
Así lo explicó la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), que atribuyó el fenómeno, principalmente, a la prolongada ausencia de lluvias y a la descomposición de materia orgánica acumulada en los canales de aguas lluvias.
De acuerdo con la autoridad ambiental, el Valle del Cauca completa más de 40 días sin precipitaciones significativas, una condición que ha reducido considerablemente el caudal de ríos y canales.
“Uno de los principales factores es que el Valle del Cauca, y particularmente Cali, completa ya más de 40 días con ausencia de lluvias significativas. Esta condición reduce el caudal de los ríos y canales, disminuye la capacidad de dilución de las aguas y, sumada a las altas temperaturas, se acelera la descomposición de la materia orgánica, favoreciendo la generación de gases como el sulfuro de hidrógeno y el metano”, explicó Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.
La entidad también advirtió que el río Cauca y sus principales afluentes presentan caudales por debajo de los niveles habituales para esta época del año, lo que disminuye la capacidad natural de los cuerpos de agua para diluir las cargas contaminantes que reciben diariamente.
A este panorama se suma un problema estructural relacionado con el sistema de drenaje urbano. Cali cuenta con cerca de 99,87 kilómetros de canales de aguas lluvias distribuidos en 56 estructuras administradas por Emcali.
Sin embargo, muchos de estos canales reciben conexiones ilegales de aguas residuales domésticas, una práctica que incrementa la contaminación y la generación de malos olores.
Según la CVC, la situación también se agrava por la disposición inadecuada de residuos sólidos y materia orgánica en los canales por parte de algunos ciudadanos, lo que acelera los procesos de descomposición.
“Muchos de estos canales que fueron construidos para conducir aguas lluvias reciben de manera indebida aguas residuales domésticas. A esta situación se suma la disposición inadecuada de residuos sólidos y materia orgánica por parte de algunos ciudadanos, lo que incrementa los procesos de descomposición y la generación de olores”, señaló Suárez Gutiérrez.
La corporación indicó que este fenómeno no solo puede presentarse en los canales urbanos, sino también en otros cuerpos de agua superficiales del área urbana y rural que reciben descargas de aguas residuales o donde convergen diferentes actividades productivas. Además, las condiciones meteorológicas, como la dirección y velocidad de los vientos, pueden hacer que los olores se desplacen y sean percibidos en distintos sectores de la ciudad.
Frente a esta situación, la CVC aseguró que mantiene un monitoreo permanente de la calidad ambiental y trabaja de manera coordinada con las autoridades competentes para identificar las fuentes de emisión y avanzar en acciones que permitan reducir el impacto sobre la población.
La entidad hizo un llamado a los ciudadanos para que eviten arrojar basura a los canales y denuncien las conexiones erradas de aguas residuales, al considerar que la protección de las fuentes hídricas requiere del compromiso conjunto entre las instituciones y la comunidad.
La autoridad ambiental destacó que las inversiones en infraestructura de saneamiento, entre ellas el diseño de la segunda fase de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Cañaveralejo y otros proyectos ambientales, contribuirán en los próximos años a mejorar la calidad del agua y disminuir los episodios asociados a malos olores en la capital del Valle del Cauca.