En las últimas horas se conocieron más detalles de la trágica muerte del turista inglés James Michael Winkles en Cartagena.
El hombre de 30 años, que vivía en Godshill, en la isla de Wight, una reserva natural en el sur de Inglaterra, fue encontrado muerto en la zona de El Laguito.
El informe de las autoridades indica que James entró al mar para nadar a pesar de las malas condiciones del tiempo y del mar, lo que resultó en una tragedia.
En Cartagena, según el diario El Tiempo, el turista, originario del canal de la Mancha, llevaba doce días, periodo en el que recorrió la ciudad, compartió con su pareja y organizó los últimos detalles para realizar su boda en este destino.
El sábado, 21 de marzo, James quiso darse un chapuzón en el mar, en el sector de El Laguito. Ingresó a las aguas, pero no logró salir.
“Cuando yo llegué al muchacho, nos lo encontramos aquí ahogándose en las playas… llamamos a las autoridades, las autoridades vinieron y sacaron el cuerpo”, dijo Carlos Iriarte, un trabajador del sector, en diálogo con Noticias Caracol.
A pesar de que intentaron salvarle la vida, fue en vano: James murió.
El cadáver de James fue enviado a la morgue local, mientras avanza el proceso de su repatriación.
Una de las hipótesis del caso es que el turista ingresó al mar cuando este se encontraba en condiciones climáticas adversas y no pudo sortearlas.
Este es el segundo caso de ahogamiento que se registra este año en esa zona. El otro fue el del joven chef cartagenero Samuel Peñates Cortina, de 21 años, quien falleció cuando se bañaba con su novia en medio del segundo frente frío del año.
Su cadáver fue hallado tres días después cerca de la isla de Tierra Bomba, también en Cartagena.
El capitán de navío Alexis Grattz, según Noticias Caracol, había llamado la atención previo al caso de James sobre la necesidad de que se acatara de manera estricta las recomendaciones del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH) del Caribe para evitar tragedias como esta.
Las autoridades pidieron a los turistas evitar ingresar al mar fuera de los horarios permitidos, evitar nadar bajo los efectos del alcohol, esperar un tiempo prudente después de consumir alimentos y respetar las banderas rojas que restringen el acceso al agua.