La Universidad Libre de Pereira es una de las instituciones educativas que sufrió el cimbronazo del terremoto de 7.4 que sacudió al país este lunes, 10 de agosto, y lesionó fuertemente a Pereira y que tiene a Colombia ante los ojos del mundo.
Las imágenes que circulan en las redes sociales de la universidad son de pánico: los estudiantes corren evacuando el Alma Máter mientras las paredes de la fachada y el techo se desprenden por pedazos y amagan por alcanzarlas. Una nube de polvo invade el lugar.
Los gritos cada vez son más fuertes. Las imágenes son apocalípticas. La estructura se mueve como si fuera una gelatina sacudida por el fuerte movimiento telúrico.
La rectora Adriana Vallejo habló con SEMANA e hizo un balance de lo ocurrido. “Muy compleja la situación de Pereira. Y la nuestra, de alguna manera, también”, afirmó.
Este lunes, Vallejo se alistaba en su vivienda para dirigirse a la Universidad Libre, sede Belmonte, cuando la sacudió el terremoto. “Sentí algo que en mi vida había experimentado. Los pereiranos estamos enseñados a tener el recuerdo del inolvidable terremoto de 1999, pero este, sin duda, es el peor que hemos vivido. El más fuerte que haya podido sufrir”, relató.
La rectora habló de las imágenes de su universidad. “La angustia es total. La responsabilidad que uno tiene con sus estudiantes, con su familia. Lo primero que pregunté cuando vi las imágenes es si había alguna persona afectada físicamente y afortundamente, no”, dijo.
Contó que la Universidad Libre de Pereira tiene dos sedes. Una de ellas, Belmonte, “donde tenemos la mayoría de difilcutades. Allá tuvimos daños de mampostería, estuve en la mañana haciendo la valoración y en la tarde tuve la oportunidad de tener una primera reunión con ingenieros estructurales. Mientras tanto, en la sede del Centro, la de las imágenes, tiene dos partes: la fachada que incluye la biblioteca y la cafetería. Tuvimos una afectación grande, no estructural, pero sí la fachada completa”, dijo.
Los salones de clase y el consultorio jurídico, no se afectaron, reportó la rectora. “Los estudiantes que estaban en la clase de las 7:00 a.m. tuvieron un susto muy grande, lo relataron. Se preocuparon mucho por sus familias. Afortundamente, en ninguna de las dos sedes tuvimos personas que hayan salido lesionadas. Daños físicos en la infraestructura, pero nadie afectado o herido”.
Actualmente, en las dos sedes se adelanta un proceso de caracterización e identificación de los estudiantes para saber cómo están, qué necesidades tienen sus familias y qué tipo de apoyo requieren. “Hay lugares de Pereira muy afectados, sin simunistro de internet y energía”, reportó.
Las clases, de momento, están suspendidas. “No tenemos internet en varios lugares y hay sitios aún con problemas de energía. Este martes será un día para terminar de hacer el diagnóstico”, anticipó.