Tras el terremoto registrado el pasado lunes 10 de agosto en Colombia, la ciudad de Pereira se consolidó como una de las poblaciones con mayor destrucción de sus edificaciones. SEMANA se trasladó a la zona para documentar la situación que atraviesan miles de pereiranos y recoger los testimonios de los habitantes en los sectores más golpeados por el sismo.

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En el barrio Mejía Robledo, una de las zonas urbanas más afectadas por la emergencia, la población organizó iniciativas comunitarias para atender las necesidades básicas. Los vecinos del sector establecieron ollas comunitarias para la distribución de alimentos, mientras avanzan los censos de infraestructura sobre los inmuebles habitacionales y comerciales del área.

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Allí se recopiló el relato de Juan David, un hincha férreo del Deportivo Pereira, habitante del barrio, apodado cariñosamente como ‘Culon’, quien detalló que “se prevé un promedio de entre 450 y 500 personas damnificadas en la totalidad de la zona”.

Pérdida de viviendas y resistencia al desalojo

La caída de las casas del sector golpeó directamente el comercio y la dinámica cotidiana de las familias residentes. En su testimonio, don Juan David contabiliza más de veinte estructuras residenciales totalmente destruidas, obligando al cierre preventivo de la vía principal donde operaban diferentes negocios.

Pese a la estabilidad de algunas viviendas cercanas, las autoridades y líderes comunitarios enfrentan dificultades para evacuar las edificaciones en riesgo. Diversos residentes con décadas de permanencia en el sector se niegan a abandonar las propiedades, aun cuando la débil estructura de las casas amenaza con desplomarse sobre ellos.

En relación con el estado de las propiedades y la permanencia de la población, el señor Juan David explicó que actualmente “hay entre 20 y 22 casas colapsadas totalmente y la cuadra principal debe ser desalojada; sin embargo, muchos adultos mayores no quieren abandonar los inmuebles por el apego a lo que construyeron durante años”.

Ausencia de víctimas mortales y planes de reconstrucción

A pesar de la magnitud de los derrumbes en el área urbana, los reportes oficiales del sector no registraron pérdidas humanas. Las labores de remoción de escombros permitieron el rescate de habitantes atrapados, quienes recibieron atención médica inmediata antes de reincorporarse a los campamentos temporales instalados en los parques del barrio.

La comunidad se organizó para comer. Foto: SEMANA

Respecto a la atención de la emergencia y el apoyo recibido por la comunidad, Juan David confirmó la ausencia de “pérdidas humanas y las ayudas de alimentación han cubierto a las familias; ahora la prioridad es coordinar la recepción de materiales de construcción”.

Sin embargo, entre lágrimas relató cómo fue el duro momento en el que tuvo que sacar de los escombros a la familiar de una amiga cercana. “Tengo una amiguita que creció conmigo. Nos tocó sacar a la mamá en los escombros y fue la única herida”, concluyó el señor Juan David.

Tras la tragedia, el hincha del Pereira, junto a otros habitantes del sector, no permitirán que el barrio quede en el olvido y “de ser necesario, reconstruirán el barrio ladrillo a ladrillo”, para que vuelva a ser lo que era antes del terremoto.

Finalmente, las familias afectadas manifestaron su intención de permanecer en el sector y rechazar ofertas de reubicación exterior. Los habitantes del barrio Mejía Robledo iniciaron la planeación de la reconstrucción del barrio para ejecutar labores de reconstrucción una vez las autoridades autoricen la limpieza total del terreno.