Abelardo de la Espriella será el primer presidente de este siglo que no tenga una bancada consolidada en el Congreso de la República, al menos durante el inicio de su administración.
El abogado llegó a la presidencia con el respaldo del movimiento Defensores de la Patria y el único partido que se adhirió a su proyecto político desde el comienzo de su carrera por la Casa de Nariño fue Salvación Nacional, la colectividad liderada por el senador electo Enrique Gómez Martínez.
Para la segunda vuelta, casi todos los partidos con más historia política en el país (Cambio Radical, Centro Democrático, Conservador, La U y Liberal, además de algunos verdes) manifestaron su apoyo a De La Espriella, un respaldo que él rechazó con la premisa de que no quería llegar al poder ejecutivo apalancado por “los de siempre”. Sus militantes votaron por el abogado, pero él se negó a compartir escena con ellos.
Con ese panorama, De La Espriella llega sin bancada. Sara Castellanos, John Bermeo, Germán Rodríguez y Gómez Martínez son sus únicos congresistas en el Senado y en la Cámara tiene representantes que fueron electos como Carol Borda (Bogotá) e Íngrid Sogamoso (por Boyacá y en coalición con el Partido Conservador). Sin embargo, los suyos son una clara minoría.
El Pacto Histórico no será Gobierno a partir del 7 de agosto, pero sí mayoría en las dos cámaras del Congreso de la República con 25 senadores y 42 representantes, que significan más escaños de los que tuvo esa bancada progresista en los últimos cuatro años. Sus legisladores prometen hacer una férrea oposición a la agenda del gobierno de De La Espriella y su fórmula, José Manuel Restrepo.
Estrategia en el Congreso
Precisamente, José Manuel Restrepo, vicepresidente electo, ya dio luces sobre cómo sería su relación con el Congreso durante los próximos cuatro años. Según ha señalado, no habría transacciones políticas a cambio de votos, como ocurrió en el gobierno de Gustavo Petro con algunos legisladores salpicados por el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Restrepo prometió entablar lo que describe como “un diálogo respetuoso”. A su juicio, “los colombianos nos eligieron de forma mayoritaria porque creen en un modelo de país en el que no se haga la política de siempre, sino que se cambie la política para siempre. Los ciudadanos están cansados de la corrupción y de que no se haga nada en este frente”.
Un Gobierno sin bancada no tiene cómo hacer realidad sus proyectos y gobernar mediante decretos es una fórmula que ya fracasó en pasadas administraciones que encontraron en la Corte Constitucional un freno a las pretensiones que se salían del debido proceso trazado por la carta magna.
El vicepresidente electo promete que “habrá independencia de las ramas del poder público, respeto a esa independencia del Legislativo y del Poder Judicial, pero eso no significa que no existan posibilidades de cooperación armónica alrededor de los problemas de los colombianos, ni alrededor de acuerdos que se den ni por encima ni por debajo de la mesa”.
De La Espriella y Restrepo prometen una relación entre el Ejecutivo y el Legislativo sin transacciones. Aun con ese compromiso, es probable que los partidos tradicionales que ya les respaldaron para la segunda vuelta presidencial se conviertan en sus aliados para sacar adelante una agenda de derecha en la que se dé reversa a las decisiones que tomó la administración Petro en este periodo que está por terminar.
La posible bancada
La segunda bancada más robusta del Congreso es la del Centro Democrático, con 17 curules en el Senado y 35 en la Cámara. El partido del expresidente Álvaro Uribe apoya al Gobierno electo y el mismo abogado logró recoger las banderas que había representado el uribismo tiempos atrás.
Sin embargo, la suma entre los legisladores de esa colectividad y Salvación Nacional no alcanza ni siquiera a equiparar las curules del Pacto Histórico. Allí, Iván Cepeda sería el jefe de la oposición en el Senado, si acepta la curul por haber quedado de segundo, y su fórmula, Aida Quilcué, quien queda con un asiento en la Cámara, también se perfila como una de sus líderes.
La conversación del Gobierno con los partidos será un imperativo para el nuevo presidente. Quien se perfila como una figura clave en ese proceso es Mauricio Gómez Amín, jefe de debate de la campaña y quien ya fue confirmado como uno de los ministros. Gómez Amín fue congresista del Partido Liberal durante 12 años y conoce de cerca cómo opera el Congreso. Aunque no ha sido confirmado, se comenta que podría ser nombrado ministro del Interior. Otro excongresista, Jaime Felipe Lozada, también se proyecta como un canal con los parlamentarios.
En la conformación de la bancada ‘defensora de la patria’ serán claves los conservadores y los liberales, además de Cambio Radical y La U. Si bien en estos hubo voces disidentes que respaldaron a Cepeda, son mayoría quienes están con De La Espriella. En esa ecuación política no se puede olvidar que los partidos cristianos Mira y Colombia Justa Libres comparten los mismos valores del próximo mandatario.
El vicepresidente electo considera que se necesita “un compromiso de integridad en la forma como se hace la política, en la que el centro de atención sean los problemas del país. Esta es una forma distinta de relacionamiento. Aquí nos acostumbraron a otras formas de relacionamiento”.
Restrepo también tuvo relacionamiento con congresistas durante su paso por los ministerios de Comercio y Hacienda, y no duda en decir que les hará saber a los colombianos cuando los parlamentarios no quieran pedalearles a las iniciativas de la Casa de Nariño. “Si el Congreso no le jala a un proyecto de ley que el país necesita, lo haremos público”, afirma.
Después de cuatro años de reformas estancadas y otras leyes que fueron frenadas por la Corte Constitucional, una renovada generación de congresistas y un presidente que asegura no ser del sistema tendrán que dibujar el nuevo relacionamiento entre el Gobierno nacional y el Congreso.