Esta semana se llevó a cabo en la Casa de Nariño un encuentro entre el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, y uniformados de la Fuerza Pública.
Los detalles de la reunión los reveló el jefe de Estado, por medio de su cuenta personal de X: “Entrar a la carrera militar es un camino de inmensos sacrificios que muy pocos logran culminar”.
Y agregó en el mensaje: “Al ver a nuestros oficiales ascender, reafirmo mi orgullo infinito de ser su comandante en jefe. Ustedes saben perfectamente lo que cuesta llegar hasta aquí, entregando buena parte de su vida por la seguridad de Colombia”.
“No concibo un país en guerra contra el narcoterrorismo y la criminalidad que no tenga a un soldado al frente de la defensa de la patria, y por eso me llena de orgullo contar con un gran patriota como el general Jorge Eduardo en el Ministerio de Defensa”, subrayó De La Espriella.
También dejó de presente en sus redes sociales: “Recuerden siempre que la autoridad no nace únicamente del grado, sino del ejemplo, del trato y del honor. Cuando lleven los soles y las estrellas sobre sus hombros, no olviden nunca al joven que un día entró a la escuela militar con la ilusión de servir a su país. ¡Firme por la Patria!”.
Sin embargo, ese mensaje lo acompañó el mandatario colombiano con una declaración. En esa intervención, el presidente reveló una particular anécdota sobre el relacionamiento con la Fuerza Pública, a la que insistió respeta profundamente.
“En buena medida, la eficacia de nuestra fuerza pública depende de la calidad de sus comandantes. A mí se me llena el pecho de orgullo cuando todos los días me levanto y recuerdo que soy el comandante en jefe de una, si no la mejor fuerza pública que tiene el planeta, la fuerza pública colombiana”, dijo.
Y reveló: “A veces me confunden y me dicen general y enseguida rectifican y dicen presidente y yo les digo: ‘Ya quisiera yo haber sido general’. Tengo una admiración profunda y un respeto infinito por la fuerza pública colombiana. Y precisamente de la calidad de nuestros generales depende el éxito de nuestra Fuerza Pública”.
“Nuestra Fuerza Pública ha sido exitosa pese a la adversidad gracias a nuestros generales, a su formación, a su patriotismo, a su visión. Y no solamente me refiero a los conocimientos militares, cursos o experiencia operacional. Hablo de carácter, de conducta, de integridad, del talante del que hablaba mi maestro Álvaro Gómez Hurtado. El mando depende también del respeto que el comandante sea capaz de ganarse entre sus hombres”, puntualizó.