Una nueva polémica enfrenta a la actual y la anterior dirección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) por una intervención artística realizada en una de las sedes de la entidad.
El episodio tiene como protagonista al colectivo infantil “Resistencia Chiquita”, cuya presencia en las instalaciones fue defendida públicamente por Astrid Cáceres, exdirectora del ICBF.
Cáceres respondió a los cuestionamientos de la nueva directora, Carolina Restrepo, y explicó que el espacio en el que apareció la frase “aquí estuvo: Resistencia Chiquita” era un lugar dispuesto para que los niños y niñas que visitaban la sede pudieran dejar su huella a través de dibujos, mensajes o expresiones artísticas.
“Aprovechemos para contar que ‘Resistencia Chiquita’ es un colectivo artístico de niñas maravillosas en Bogotá”, señaló Cáceres, quien rechazó que se minimice el significado de la participación de los menores en ese tipo de espacios.
Según la exfuncionaria, las integrantes del colectivo fueron invitadas de honor a su despacho y tienen una historia ligada a la movilización de niñas y niños en Bogotá.
Cáceres recordó que “Resistencia Chiquita” surgió después del asesinato de la niña Yuliana Samboní, ocurrido en Bogotá en 2016, y destacó el papel que desde entonces han asumido sus integrantes.
La exdirectora también cuestionó que la discusión se concentre en el mural mientras, a su juicio, existen asuntos de mayor urgencia relacionados con la atención de niños y niñas afectados por las emergencias que atraviesa el país.
En ese sentido, Cáceres pidió que la atención institucional se concentre en territorios como Chocó y en sectores donde permanecen familias damnificadas. “En vez de estar buscando brujería, deben estar en el Chocó y en el parque Lleras y donde la gente damnificada está con sus niños y niñas aguantando sol y lluvia”, afirmó.
La exdirectora puso además sobre la mesa varias tareas que, según su planteamiento, deberían ser prioritarias para las entidades encargadas de la respuesta humanitaria.
Entre ellas, mencionó la verificación de los estándares de alojamiento que debe garantizar la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), especialmente cuando se trata de menores de edad.
También reclamó la aplicación de un enfoque de niñez y cuidado mutuo y planteó la instalación de comedores infantiles para atender a los menores afectados.
Cáceres insistió en que las niñas de “Resistencia Chiquita” no deben ser presentadas como un problema, sino reconocidas por el trabajo que han desarrollado.
“No subestimen la participación infantil y sus criterios. Hagámoslas famosas”, sostuvo la exdirectora Cáceres, al defender la presencia del colectivo en el mural que está en las instalaciones del ICBF.