Carlos Suárez, el estratega del presidente Abelardo De La Espriella, la emprendió contra la directora de La Silla Vacía, Juanita León.
Lo hizo a través de su red social X, donde el también presidente de Ecopetrol cuestionó los intereses de la familia de la periodista.
“Esta historia puede contarse de dos maneras, querida Juanita. ‘De tú a tú, querida Juanita’“, tituló su agudo escrito.
“En la primera, tú y La Silla Vacía se reservan el papel de narrador omnisciente: esa voz que todo lo sabe, todo lo interpreta y a todos sentencia. Antes de seguir, quiero dejar en claro lo siguiente: el portal activista, La Silla Vacía, ha decidido declarar unilateralmente su enemistad conmigo y con el Gobierno del presidente De La Espriella”. Y procedió, según él, a probarlo en su escrito.
“La posición es una animadversión personal de su dueña y directora: Juanita León, lo sé de primera mano porque durante muchos años y antes de que la política tocara a las puertas del hoy presidente, me lo dijo en muchas ocasiones: los epítetos contra el entonces abogado no los voy a repetir por respeto a la majestad presidencial”, dijo Suárez.
Por eso, “ahora que existe una discusión pública sobre los nexos comerciales y millonarios del emporio empresarial León Dub y sus relaciones millonarias con Ecopetrol y teniendo en cuenta la enemistad pública declarada por La Silla Vacía, he decidido que me apartaré de cualquier decisión que, por nexos pasados, presentes o futuros de la familia León con Ecopetrol, llegue a su junta directiva”.
“Primero —añadió Suárez—, la imparcialidad en el servicio, la enemistad que me declaran, después. Dicho lo anterior, paso a decir que ustedes pontifican desde el pedestal; los demás comparecemos ante su tribunal”.
Y siguió: “La segunda versión es más honesta: tú, Juanita, y tu Silla Vacía, se quitan la máscara de observadoras y asumen su papel de actrices. Bajan a la arena y admiten que no están por encima del conflicto político, sino dentro de él; que tienen agenda, adversarios y una posición ideológica concreta. También sus propias derrotas, esas pequeñas muertes que algunos nunca terminan de aceptar. No desconozco tu derecho a publicar. Desconozco tu pretensión de golpear como adversaria y ser protegida como árbitro”.
“Tampoco quiero silenciarte, Juanita. Sería regalarte el papel de mártir y poner a cantar a tu coro de auxilio —esas sí bodegas— como Cambio y los demás activistas que se disfrazan de periodistas —, siempre dispuestos a calificar de persecución cualquier contradicción. Soy menos pretencioso: solo quiero quitarte el disfraz e igualar el terreno”.
Añadió: “Yo quiero que, cada vez que te lean, todos recuerden esto: lo tuyo no es la investigación de un medio imparcial sobre el presidente y su estratega. Lo tuyo es la intervención de un actor político financiado por grupos económicos perfectamente identificables. Lo tuyo es defender los intereses de tu inmensamente rica familia, que contrata con el Estado o con sus empresas en condiciones que dejan mucho que desear. Lo tuyo es promover una agenda propia y operar mediante un método tan sencillo como eficaz: construyes una narrativa, la empaquetas, la distribuyes y la repites hasta convertirla en ambiente. Después, cuando esa narrativa produce efectos, te refugias en la solemnidad del periodismo para fingir que nada tuviste que ver con ellos. Arrojas la piedra, administras el eco y luego posas de espectadora”.
A renglón seguido preguntó: “¿Quieres pruebas, querida Juanita?“.
“Alguna vez te enseñé estrategia, Juanita, y por eso reconozco el truco. No es sofisticado; es viejo, mediocre y sencillo: escoges una acusación, la adaptas a cada red social y la repites hasta el cansancio. Con suficiente repetición, la etiqueta reemplaza a la persona, la sospecha comienza a parecer un hecho y tu versión termina circulando como si fuera la verdad”.
¿Miento, Juanita?, preguntó Suárez.
Entonces, que hablen los números, dijo.
“Entre diciembre de 2025 y octubre de 2026, La Silla Vacía hizo 74 publicaciones relacionadas conmigo en sus distintas plataformas. Tus publicaciones, juntas, generaron 34.503 interacciones y más de 1.020.000 visualizaciones, sin contar Facebook. El mismo relato recorrió X, Instagram, TikTok, Facebook y YouTube, siempre acompañado de las mismas etiquetas: ‘amigo’, ‘estratega’, ‘sin experiencia’, ‘nexos’, ‘amiguismo’, ‘sectarismo’ y ‘conflicto de interés’. No investigaste a una persona: fabricaste un personaje. Lo cubriste de etiquetas, lo repetiste en todas las redes y después le pediste al país que lo confundiera conmigo”.
Dijo que las tres palabras que más repite Juanita León alrededor de su nombre revelan el personaje que quiere fabricar: ‘estratega’, 41 veces; ‘campaña’, 38; y ‘amigo’, 26. “Con ellas no describes mi trabajo: construyes la figura de un operador político cuyo poder no proviene de un cargo formal, sino de su cercanía personal con el presidente. Después agregas ‘primer círculo’, ‘hermético’ y ‘mano derecha’, y completas la escenografía: un poder oculto, cerrado y ejercido desde las sombras. La maniobra es evidente: conviertes la cercanía en sospecha y la discreción en clandestinidad. No describes a una persona, Juanita: apagas la luz y luego acusas a la silueta”.
Carlos Suárez también dijo que las publicaciones que más engagement o reacciones generaron muestran el patrón con absoluta claridad.
“Las más virales no fueron las que aportaron mayor información, sino las que asociaron mi nombre con tres acusaciones: ‘amiguismo’, ‘conflicto de interés’ y ‘nexos personales’. La fórmula se repite en videos y reels: una etiqueta fácil de recordar, un vínculo personal y una insinuación diseñada para circular antes de que alguien pregunte por las pruebas”.
Informó que una de las publicaciones más exitosas sostuvo que los nombramientos del Gobierno revelaban “amiguismo y sectarismo” e, inmediatamente después, “me presentó como el estratega de campaña y socio de De La Espriella que llegaría a la Junta Directiva de Ecopetrol. Al menos 15 publicaciones (20,3 %) giran explícitamente alrededor de supuestos conflictos de interés, nexos empresariales y vinculaciones con terceros, sin que en ningún caso se haya configurado una investigación judicial formal o mínimamente seria sobre estos señalamientos. Ahí está el método: primero, la condena; después, mi nombre y, si queda espacio, los hechos. Después de fabricar el personaje, viene la amplificación. Y la haces por dos vías”.
La segunda vía —añadió el estratega de Abelardo De La Espriella— es el eco externo. Ni siquiera necesitas hacerlo todo tú. La revista Cambio y sus columnistas parten el mismo relato en noticias, columnas y opiniones aparentemente distintas; después, las bodegas petristas lo recogen, lo repiten y lo refuerzan. Cada uno parece hablar con voz propia, pero todos terminan recitando el mismo libreto. Así, la acusación deja de parecer una versión y empieza a disfrazarse de consenso”.
A su juicio, “el grueso de la producción de La Silla Vacía está compuesto por noticias de actualidad y columnas de opinión. Sin embargo, en ese universo no encuentro a ninguna otra persona —ni alto funcionario, ni opositor, ni empresario— a la que hayas dedicado un seguimiento tan persistente, prolongado y multiplataforma como a Carlos Suárez. Perdón, Juanita: se me pegó tu costumbre de hablar con voz de Dios. Quise decir: como a mí. Ya no me cubres, Juanita: me coleccionas”.
Y remató: “Las cifras, por sí solas, prueban algo sencillo: que no estamos ante publicaciones espontáneas y aisladas, sino ante una narrativa sostenida, repetida y amplificada. Cuando el encuadre siempre es el mismo, las palabras siempre conducen al mismo lugar y el personaje siempre aparece previamente condenado, la investigación comienza a parecerse demasiado a la propaganda. La Silla Vacía puede llamarse medio de comunicación. Para mí, hace tiempo decidió comportarse como un actor político. Y los actores políticos reciben respuesta política. Por ejemplo, luego hablaré de tu financiación y de los nexos con Ecopetrol. Así que quítate la máscara y juguemos de tú a tú. Publica cuanto quieras. Ataca cuanto puedas. Pero no pretendas ser, al mismo tiempo, jugadora, árbitro y cronista del partido”.