Cuando apenas terminábamos de reír tras ver a Daniel Coronell leyendo cartas astrales para atacar a un candidato a la Presidencia, el escenario político se estremeció con las denuncias hechas por RTVC y la Revista Raya en referencia al denominado “Proyecto Júpiter”, con el que, presuntamente, se buscaría favorecer una campaña presidencial, incidiendo en el voto de trabajadores mediante una estrategia de manipulación de su opinión política (así lo afirmaron ellos), financiada por millonarias y anónimas donaciones hechas a través de asociaciones de grandes empresarios para pagar a diferentes operadores, incluyendo al medio La Silla Vacía, dirigido por la cuestionada empresaria Juanita León.
La Operación Júpiter está diseñada, según la investigación de la Revista Raya, para dinamitar las campañas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, mostrando que lo adecuado sería un tercer camino. Hasta ahí, nada raro, el lío empieza a ocurrir cuando el director de esa estrategia afirma, en un video en el que expone su plan, que uno de los aliados para inocular la narrativa es, ¡finjamos sorpresa!: La Silla Vacía.
Estos señalamientos hacen que empiecen a aparecer las llaves de la línea editorial del medio y ponen a dudar hasta al más generoso de los “superamigos” de La Silla Vacía.
Por ejemplo: ¿Las casi 50 publicaciones (entre notas, “investigaciones”, columnas y editoriales) que La Silla Vacía ha realizado durante el año 2026 en contra de Abelardo de la Espriella, su campaña, su equipo y sus seguidores, tienen que ver con el “Proyecto Júpiter” denunciado por la Revista Raya?
Entre el 21 de marzo y el 21 de abril, La Silla realizó 146 menciones sobre De la Espriella (44 negativas, 100 neutras y 2 positivas), 115 menciones sobre Iván Cepeda (26 negativas, 75 neutras y 14 positivas) y 95 menciones sobre Paloma Valencia (10 negativas, 78 neutras y 7 positivas), muy coincidente con el objetivo de la “Operación Júpiter”.
Lo cierto es que la directora León, ahora con Júpiter en casa, ya había cobrado indebido protagonismo como activista en la campaña presidencial al ser descubierta reunida con Mauricio Cárdenas (líder de la campaña de Paloma Valencia) e inversionistas del Banco Santander; al revelarse que la empresa Quala S.A. (propiedad de su familia) realizó donaciones por 90 millones de pesos al partido Centro Democrático, y al reconocer, ya bajo presión mediática, contratos de La Silla Vacía con ProBogotá, en el que podría ser el contexto de “Júpiter, porque le fueron adjudicados a su medio luego de la intervención del director de la estrategia Júpiter, tal como afirmó la misma Juanita León a la Revista Raya, en un segundo “recorderis” de su versión de cómo y para qué había sido contratada por ProBogotá.
Para acabar de completar el panorama, en estas investigaciones periodísticas se han descubierto relaciones comerciales de otra empresa de su familia, Química Comercial Andina, de la cual Juanita, al parecer, también ha sido accionista, por 65 mil millones de pesos con Ecopetrol, negocio que también reconoció Juanita en su enredo por aclarar-rectificar las investigaciones que han desnudado su realidad empresarial y financiera. Demasiados miles de millones para pasar desapercibidos.
Y qué decir de la reciente crisis generada al interior de la Fundación Para la Libertad de Prensa (FLIP), que significó la renuncia de las periodistas Claudia Julieta Duque y Claudia Báez por considerar dañino el “poder extraordinario” de Juanita León en su Asamblea General y en su Consejo Directivo, en los que tiene incidencia hace más de una década. Qué paradoja, Juanita se ha vendido como la que escudriña el poder y estamos descubriendo que la que realmente sabe ejercer el poder y ocultarlo es ella. ¿Será por eso que su huella digital personal es prácticamente inexistente? Usa sus cuentas en redes sociales para observar, no para publicar.
La Silla Vacía se autopercibe como “un medio de comunicación digital fundado en 2009 con el propósito de ofrecer el mejor periodismo independiente de Colombia”; sin embargo, hoy parece dedicar más tiempo a pretender aclarar las actuaciones políticas y empresariales de su directora, y a realizar solicitudes de rectificación a particulares y periodistas que escribimos sobre su peculiar negocio independiente. Algo inédito, exótico en el gremio.
Ahora bien, en todo este entramado financiero de supuesta manipulación de la opinión pública, de negocios multimillonarios con empresas del Estado y supuesta independencia, Juanita tiene muchas cosas que explicar.
León apareció en los famosos Panama Papers como socia de la empresa Snowville Overseas, que gestionó capitales en paraísos fiscales; León está relacionada en contratos de La Silla Vacía con ProBogotá, asignados por el “relacionamiento” del excanciller Jaime Bermúdez (estratega del cuestionado Proyecto Júpiter), y lo novedoso: León ha guardado prudente silencio sobre las finanzas de Blogosfera Producciones S.A.S., sociedad en la que se constituyó La Silla Vacía y que en los últimos años parece tener saldo en rojo.
Según los formularios del Registro Único Empresarial y Social (RUES) de la Cámara de Comercio de Bogotá, Blogosfera Producciones ha presentado pérdidas operacionales por 538.860.078 pesos entre 2024 y 2025. ¿Para qué sostendría alguien en sus cabales un negocio que arroja millonarias pérdidas consecutivas en los últimos dos años?, ¿será que las utilidades se obtienen a través de otros mecanismos o Juanita mantiene el negocio por puro amor a la “independencia”?


Y ya que hablamos del “mejor periodismo independiente de Colombia”, son inevitables unas pocas y respetuosas inquietudes para finalizar:
¿Las pérdidas económicas de La Silla Vacía habrían llevado al medio a su presunta participación en el “Proyecto Júpiter”?, ¿Juanita León considera ético usar al tiempo los vestidos de empresaria y periodista sin hacerlo público a quienes donan para patrocinar la supuesta “independencia”?, ¿algo tiene por decir la FLIP?
Juanita León posa de independiente y termina siendo omnipotente creando climas de opinión con poderosos estrategas. Parece un extremismo, pero su férrea dictadura nos hace sentir ternura por los periodistas que analizan la actualidad política, promueven sus negocios y hacen activismo con una carta astral. Júpiter entró en la Casa León.
