SEMANA: ¿Cómo recibió su designación como presidente del Consejo Nacional Electoral?
BENJAMÍN ORTIZ: La recibí con humildad y con un profundo sentido de responsabilidad. Presidir el Consejo Nacional Electoral en un momento tan importante para la democracia colombiana representa un reto enorme y, al mismo tiempo, un honor. Asumí esta designación con el compromiso de seguir fortaleciendo la institucionalidad, garantizando la transparencia de los procesos electorales y actuando siempre conforme a la Constitución y la ley. Mi prioridad desde la presidencia será la de transmitir un mensaje de confianza a la ciudadanía y a todas las fuerzas políticas, resaltando que, al final de este periplo, sus decisiones han sido estrictamente técnicas, oportunas y apegadas a las garantías derivadas del debido proceso y la seguridad jurídica como fuente de nuestro actuar colegiado. En este ciclo final institucional, aunque corto, puedo decirle al país que estaré firmemente comprometido para que la corporación culmine este cuatrienio cumpliendo con su rol de autoridad electoral y profiriendo los actos administrativos que correspondan dentro de los procesos de naturaleza sancionatoria y las funciones de inspección, vigilancia y control de los actores electorales de la democracia.
SEMANA: ¿Qué tareas quedan pendientes en la recta final del CNE?
B.O.: Aunque ya concluyeron los escrutinios de Congreso y presidencia, proceso que implica un esfuerzo ingente de nuestros funcionarios y de la estructura organizacional, la tarea del Consejo Nacional Electoral continúa, porque, además, quiero decirle que nunca se detiene. La democracia participativa es muy activa en relación no solo con los procesos eleccionarios ordinarios y atípicos, sino en virtud de otros mecanismos de participación ciudadana, lo que genera que las labores del Consejo Electoral demanden dedicación y juicio riguroso y permanente por parte de sus magistrados y sus equipos de trabajo. Ahora lo que viene es atender ese diario discurrir. Debemos concentrarnos en asumir los asuntos relacionados con la financiación de las campañas de Congreso y presidencia de 2026, la publicidad electoral, los asuntos relacionados con las personerías jurídicas de los partidos, a partir de los resultados de la elección de Congreso, para establecer la continuidad o pérdida del atributo que ella otorga, lo que implica no solo una valoración cuantitativa electoral, sino ajustar su permanencia a parámetros de orden jurisprudencial, como también atender nuevas solicitudes orientadas a ese propósito. Adicionalmente, corresponde al CNE ocuparse de resolver asuntos en materia de estatuto de oposición, acciones de protección e impugnación de sus decisiones internas, encuestas; es decir, un cúmulo de actuaciones administrativas que forman parte de las atribuciones constitucionales y legales de la corporación. Por esto, la función del CNE no se limita únicamente a los escrutinios del proceso electoral.
SEMANA: Lleva más de 24 años en el sector electoral de Colombia. ¿Había visto que un presidente desconociera los resultados electorales de su sucesor?
B.O.: Como presidente y magistrado del Consejo Nacional Electoral, no considero estar llamado a controvertir las manifestaciones de los actores políticos, salvo dentro de las garantías del Estado de derecho. Se privilegia el derecho a opinar, ejercicio que dejamos a los opinadores. Como autoridad electoral dentro del proceso eleccionario, nos corresponde escrutar, atender reclamaciones, impugnaciones, solicitudes de saneamiento y decidirlas mediante actos administrativos, que, dentro del principio de contradicción, pueden ser demandados ante la jurisdicción de lo contencioso-administrativo. No obstante, puedo dar fe de la fortaleza y solidez del sistema electoral colombiano, diseñado con pluralidad de mecanismos de control, que garantizan, tanto en sede administrativa como judicial, la transparencia y certeza de los resultados de las elecciones.
SEMANA: Conoce como pocos el sistema electoral en Colombia, el CNE y la Registraduría. ¿Hay posibilidad de fraude, como insiste el Gobierno Petro?
B.O.: Debo ser categórico al afirmar que no. Colombia cuenta con un sistema electoral robusto, tanto desde el punto de vista técnico como jurídico. Reitero, existen múltiples controles durante todas las etapas del proceso electoral, con herramientas y etapas que incluyen la intervención de testigos electorales, auditores de sistemas, observadores nacionales e internacionales, jueces de la república que conforman las comisiones escrutadoras y verifican en primera instancia que la votación depositada en las urnas sea trasunto fiel de la voluntad popular manifestada en las urnas por los electores.
SEMANA: Fue el magistrado que armó el expediente, con más de 9.000 páginas, en el que se sancionó administrativamente la campaña presidencial de Gustavo Petro por violación de topes electorales. ¿Qué le significó esa decisión?
B.O.: Se trató de una actuación administrativa bastante compleja que culminó con una decisión adoptada en derecho de acuerdo con las pruebas que obraron en el plenario, valoradas objetivamente e incorporadas de manera oportuna y legal. El proceso estuvo revestido de un análisis técnico y jurídico riguroso, distante de cualquier consideración política, que fue objeto de escrutinio, tanto académico como jurídico, por los mejores juristas del país, la mayoría de los cuales coincidieron en la solidez de la decisión.
SEMANA: ¿El CNE debe fortalecerse en el gobierno de Abelardo De La Espriella?
B.O.: La corporación es base granítica de nuestra democracia; luego, todo lo que el Ejecutivo pueda hacer para fortalecerla se proyectará en el éxito de los ejercicios electorales y en la consolidación de las instituciones. Entonces, resulta inobjetable que deba contar con una autonomía presupuestal, establecida por el legislador, que facilite el ejercicio de sus atribuciones constitucionales, legales y reglamentarias.
SEMANA: Poco habla con la prensa. ¿Quién es?
B.O.: Un hombre de origen humilde, campesino, convencido de que la educación es el camino para transformar la vida de quienes, fieles a sus convicciones y a sus principios, fijan sus metas en un destino remoto, superior al pequeño mundo de casos y cosas en que por imperio del destino nos correspondió nacer. Mis humildes logros son fruto de la disciplina, la perseverancia y el compromiso con mi país y mi amado Tolima. Siempre he actuado con honestidad y respeto por las autoridades y las instituciones. Desde la academia he dedicado largas y felices horas a enseñar y compartir el conocimiento con mis discípulos, mi ejemplo de lucha y sacrificio y preparación académica y humanística. Mi mayor tesoro es el reconocimiento de diario recibo de quienes han sido mis alumnos.
SEMANA: ¿Qué viene para usted después del 31 de agosto?
B.O.: Después de tantos años de trabajo ininterrumpido, espero hacer un alto para dar al cuerpo el descanso que demanda, compartir con Mariana y Emmanuel, mis hijos y proyección de mi ser en el tiempo y la distancia. Evocar con cada aurora la eterna sonrisa de Leíto, que desde el silencio sublime de la eternidad sigue conmigo, y reencontrarme con mis tres grandes pasiones: la música, la poesía y mi glorioso Deportes Tolima. Lo demás lo dirá el tiempo. Por ahora retomaré la academia y estaré siempre dispuesto a aportar a mi país desde el lugar en que la vida, las circunstancias o la ciudadanía consideren, porque como dijo Churchill: “El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes”. Y mi vocación de servicio por la patria me motiva a serle útil como lo he sido a lo largo de mi vida pública.