La preparación del cambio de mando presidencial ya entró en su fase definitiva. Mientras continúa la discusión sobre la ciudad que albergará la ceremonia del próximo 7 de agosto, el Gobierno saliente dejó contratados los servicios que permitirán desarrollar la posesión del presidente electo, Abelardo De La Espriella.
La inversión prevista asciende a 5.950 millones de pesos, recursos destinados a garantizar tanto la operación del evento protocolario como su difusión institucional.
Los contratos fueron suscritos por entidades del Gobierno nacional y hacen parte de la planeación administrativa que antecede a cada transición presidencial.
Del monto total, una parte corresponde a la producción logística de la ceremonia. Allí se incluyen tareas como la coordinación operativa, el montaje de infraestructura, el protocolo, la atención de invitados, los requerimientos técnicos y la ejecución de los actos oficiales.
El componente restante financiará la producción audiovisual y la señal institucional que permitirá transmitir la posesión dentro y fuera del país.
La contratación avanzó pese a que todavía no existe una decisión definitiva sobre el lugar donde se realizará el juramento presidencial.
El presidente electo ha manifestado su intención de trasladar la ceremonia fuera de Bogotá, una posibilidad que aún depende de la autorización del Congreso.
En los últimos días han surgido propuestas para que el acto tenga lugar en Cali, aunque la sede oficial continúa sin definirse.
Los documentos contractuales tampoco condicionan la ejecución de los servicios a una ciudad específica, por lo que la logística podrá adaptarse al sitio que finalmente sea escogido para el cambio de mando.
Con ello, el Gobierno busca asegurar que la ceremonia pueda desarrollarse sin contratiempos, independientemente del escenario donde se lleve a cabo la investidura presidencial.
Por ahora, tanto la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, como el alcalde de Cali, Alejandro Eder, han agradecido al presidente electo Abelardo De La Espriella por escoger Cali como sede del evento.
No obstante, será el Congreso en pleno, una vez se reúna la Cámara de Representantes, el encargado de definir dónde será el juramento del nuevo presidente de Colombia.