SEMANA: ¿En qué momento pasó de ser la gran sorpresa electoral a la piñata a la que todos atacan?
Juan Daniel Oviedo: En el momento en que asumo una decisión que implica un riesgo. Había una decisión muy conservadora, poco riesgosa, pero tal vez un poco apática a la realidad del país, y era decir: listo, tengo más de 1.200.000 personas que confían en mí, no gané, me abro de este parche, dejo que se resuelva con los de siempre, me voy a ver ballenas, paso Navidad rico y el 7 de febrero de 2027 empiezo mi campaña a la alcaldía de Bogotá recogiendo firmas. Esa era la decisión más segura y la que querían muchas personas.
SEMANA: ¿Quiénes?
J.O.: Líderes de la izquierda que me llamaron a felicitarme y me dijeron que por favor esperara la alcaldía de Bogotá. Pero tomar una decisión desde la comodidad, desde la construcción de un proyecto político individual, no era lo que verdaderamente veía en el país. No doy los nombres porque respeto. Y dije: también puedo hacer un momento en la medida en que asuma un riesgo. Es decir, he sido una voz emergente del centro político, no desconozco a nadie. Me parece que Sergio Fajardo, María Ángela Holguín, Claudia López, Alejandro Gaviria y otras personas hablan del centro político, y no estoy desconociendo que también puedan ser voceros del centro. Pero el análisis estadístico y los resultados de la Gran Consulta nos dicen que hay un centro desconcertado de la política que quiere ver a alguien de la mitad, que estudió becado, que ha cometido errores, que tiene defectos, que habla raro y que tiene ganas de hacer algo. Entonces, dije: bueno, vamos a apostar por ese camino de poner este pase al servicio del país en la dupla vicepresidencial junto con Paloma Valencia. Era cumplir la palabra, hacer que la consulta interpartidista no fuera rosa de Guadalupe. ¿O es que Daniel Quintero está ayudando a Roy Barreras? En cambio, aquí cumplimos la palabra, los nueve estamos comprometidos y eso generó reacciones como “uy, este man tiene que ser vendido”. Primera línea de acción para ser piñata: “Vieron, era un uribista tapado”, dijeron. Segundo, Gustavo Petro dijo que había salido con plumas y lentejuelas a recoger votos en Bosa, como descalificando mi votación y diciendo que fue robada a la izquierda. Y la derecha radical: “Ay, Dios santo, es gay”. Ese paso de sorpresa a piñata es el resultado de los prejuicios de la política.
SEMANA: ¿Cree que las críticas de María Ángela Holguín, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella son porque la dupla Oviedo y Paloma es fuerte?
J.O.: Había una propaganda que decía que la envidia es mejor despertarla que sentirla. Eso tiene algo de envidia.
SEMANA: Una crítica de Petro no sorprende, pero sí la de María Ángela Holguín y Sergio Fajardo.
J.O.: Me causó mucha curiosidad, porque tuve un par de conversaciones honestas con ambos. Hablamos los tres en un escenario y sentí un respeto mutuo. No sé si haya cometido algún error a la hora de descalificarlos como voceros del centro, aunque nunca lo he hecho. El centro tiene que entender algo muy importante: o se dedica a inclinar la balanza, eso es aparecer siempre tarde en una segunda vuelta, o asume el riesgo de definir el rumbo y se moja desde el principio.
SEMANA: ¿Estas críticas le han generado consecuencias? ¿Con su pareja, por ejemplo?
J.O.: La relación que tengo con Sebastián (Reyes) es sincera; tiene unos sentimientos muy honestos que parten del principio del respeto y la complicidad. Para ser buen cómplice, hay que confiar profundamente en la otra persona. Sebastián confía profundamente en mí y yo en él, pensamos distinto; eso hace chévere la conversación y la gente se confunde. Los que me atacan se confunden porque soy pareja de él, y él es un líder cultural de la comunidad trans, tiene un laboratorio maravilloso que se llama El Olimpo. Todos los chalecos que uso en campaña los hacen trabajadoras sexuales trans. Estamos muy bien, son momentos difíciles, pero somos personas maduras y capaces de resolver este tipo de presiones sociales, que uno no puede controlar.
SEMANA: Paloma Valencia dice que su esposo “es mamerto”. ¿El suyo?
J.O.: Hasta en eso nos parecemos con Paloma. A mi novio lo vamos a calificar como mamerto, tal cual. No todo es distinto entre Paloma y Oviedo.
SEMANA: ¿Sebastián es petrista?
J.O.: No lo siento así, pero los activismos de la comunidad LGTBIQ+ todavía están lidiando con el dolor de la exclusión que se dio en el pasado, cuando partidos tradicionales han estado ahí de pronto un poco apáticos frente a estas situaciones de exclusión y violencia.
SEMANA: ¿Votará por usted?
J.O.: El voto es secreto. Uno no mete la política en las cobijas (risas). Él es autónomo y cada quien vota por el que le guste.
SEMANA: ¿Ve posible una unión de Paloma Valencia con Abelardo de la Espriella antes de mayo?
J.O.: Hay que preguntárselo a Paloma, la cabeza de la dupla. Creo que es muy difícil. Cuando uno lee a Abelardo de la Espriella y a José Manuel Restrepo, tienen la intención de dar la carrera.
SEMANA: Si Abelardo de la Espriella pasa a segunda vuelta, ¿lo respalda?
J.O.: Mis actuaciones no son bajo supuestos. Esos son elementos que hablarán posteriormente. Por el momento estamos en la competencia y queremos con Paloma ganar a voto limpio.