Don Luis Felipe Yagüé pasó, en cuestión de días, de recorrer las calles de Florencia, Caquetá, ofreciendo panela en su carrito, a convertirse en uno de los invitados más importantes de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella.
El vendedor de panela de 74 años, cuya historia dio la vuelta al país después de que un profesor lo grabara y publicara en redes sociales asegurando que dejaría de comprarle su producto por sus preferencias políticas, aterrizó en Cali con un sentimiento que repitió varias veces durante una entrevista con SEMANA: gratitud.
“Me siento feliz, orgulloso de sentir el apoyo de toda mi gente, tanto del Caquetá como de la gente de Colombia”, aseguró apenas llegó al aeropuerto de la capital del Valle del Cauca, donde fue recibido por personas que le pedían fotografías y lo saludaban como si se tratara de una figura pública.
Lejos de mostrarse sorprendido por la atención, don Luis Felipe mantuvo la sencillez que lo hizo conocido. Mientras conversaba con los periodistas, contó que llevaba cuidadosamente doblado el traje que vestiría en la ceremonia.
“Ahí viene doblado mi traje de mañana, a mucho honor, y desearle muchos éxitos al señor presidente”, dijo mientras mostraba la prenda que había preparado para la ocasión.
El comerciante confirmó que la invitación fue hecha directamente por Abelardo De La Espriella y expresó su expectativa por verlo durante la jornada. “Me imagino que mañana nos vamos a encontrar con él”, señaló.
Incluso fue consultado sobre las versiones que apuntaban a que podría participar en uno de los momentos más simbólicos de la ceremonia: la imposición de la banda presidencial. Sin confirmar esa posibilidad, prefirió responder con cautela. “Esperamos la orden de él. Lo que sea la orden de él, eso se hace”, afirmó.
Más allá de la polémica que lo llevó a la conversación nacional, don Luis Felipe aprovechó el momento para enviar un mensaje a quienes, como él, viven de pequeños emprendimientos.
Dijo confiar en que el nuevo gobierno represente una oportunidad para quienes comienzan desde abajo y trabajan diariamente para sacar adelante sus negocios.
“Todos los que estamos abajo comenzando el emprendimiento aspiramos que sea la bendición de Dios este gobierno”, manifestó, al explicar que ya ha sostenido conversaciones preliminares sobre iniciativas para fortalecer ese sector.
Aunque su nombre hoy es reconocido en todo el país, asegura que su rutina no cambiará. Contó que las ventas de panela continúan con normalidad y que, una vez termine la ceremonia de posesión, regresará a Florencia para retomar el recorrido de siempre. “La gente ya me espera la semana entrante”, dijo.
Esa quizá sea la imagen que mejor resume su historia: un vendedor ambulante que, sin dejar de ser quien ha sido toda la vida, pasó de protagonizar una discusión sobre la intolerancia política a ocupar un lugar privilegiado en uno de los actos más importantes de la vida institucional del país.