SEMANA: No oculta su preocupación por las elecciones de este domingo, ¿comparte el mismo sentimiento que tenía Germán Vargas Lleras?

CLEMENCIA VARGAS (C.V).: Por supuesto. La primera preocupación es el rumbo que tomaría Colombia en manos de Iván Cepeda y el riesgo que implica su elección para la pérdida de la institucionalidad. Pero hay algo igualmente preocupante: que el presidente Gustavo Petro no reconozca los resultados electorales del domingo. Es la hora en la que el presidente no ha reconocido los resultados de la primera vuelta. ¿Cómo puede ser posible que reconozcan si ganan las elecciones y no si pierden en las urnas? ¿Cómo así que le anuncian al país que si no ganan el domingo van a incendiar a Colombia? Me preocupa igualmente, el país que le entregarán al próximo gobierno- si es que lo entregan el 7 de agosto- un país lleno de resentimiento social, inestabilidad jurídica, descalificado, con un déficit fiscal del 6, incluso, 6.5%, la cocaína hoy se exporta más que el petróleo, hay un riesgo inminente de un apagón por la improvisación de la política energética y de gas, 14.700 asesinatos en el 2025- el índice más alto en la última década-, preocupa que acabaron la política de vivienda y la mal llamada Paz Total fue un fracaso. Las elecciones marcarán la historia de Colombia. Si el país escoge a Iván Cepeda, como lo dijo mi papá, todo estará perdido.

SEMANA: ¿Por qué se inclinó a respaldar la candidatura de Abelardo de la Espriella y no de Iván Cepeda?

C.V.: Porque Abelardo representa la ideología de mi padre, porque no puedo apoyar a un gobierno que represente la continuidad del presidente Gustavo Petro, porque la delincuencia, la propagación del narcotráfico y el apoyo a los grupos ilegales al margen de la ley, no se negocia; porque la institucionalidad tampoco se negocia. No podemos seguir en manos de un presidente que no respeta a las Cortes, al Banco de la República ni a la ley. Eso pasó en Venezuela y no podemos permitir que Colombia repita la historia.

Clemencia Vargas, hija de Germán Vargas Lleras, habló en SEMANA desde la oficina de su padre. Foto: SEMANA.

SEMANA: Su padre Germán Vargas Lleras le alcanzó a entregar a Abelardo de la Espriella su programa de gobierno. ¿Lo hizo personalmente?

C.V.: Sí, sé que mi padre se reunió con Abelardo de la Espriella y estuvo ad portas de respaldar su candidatura presidencial.

SEMANA: ¿Cómo fue ese encuentro? ¿Cuándo?

C.V.: Se reunieron en enero de 2026, en Bogotá.

SEMANA: ¿Por qué Germán Vargas Lleras le entregó su programa de gobierno a Abelardo de la Espriella? Lo construyó durante meses tras recorrer el país y escuchar las necesidades de las regiones.

C.V.: Sé que mi padre apoyaría políticamente a quien picara en punta en las encuestas. Dijo que no era un momento de vanidades, que no era un momento de egos, que quien estuviera encabezando las encuestas y estuviera en contra del continuismo del gobierno de Gustavo Petro, debería tener el apoyo unificado de los colombianos.

SEMANA: ¿Gustavo Petro insistirá en hablar de fraude si Iván Cepeda no gana la presidencia?

C.V.: Por supuesto, en la primera vuelta no habían pasado ni cuatro horas y ya estaba deslegitimizando los resultados. Al presidente Petro le sirve la ley y los resultados que le convienen. Tiene su narrativa y no se sale de ahí. Por eso quiero hacer un llamado a los alcaldes y gobernadores: es su deber salir a defender a la ciudadanía. El poder y la autoridad de defender a los ciudadanos en las elecciones regionales se rige en la Constitución de 1991. Los mandatarios regionales tendrán un papel muy importante en los próximos días cuando intenten paralizar el país. Además, como es costumbre del presidente desconocer los fallos judiciales, nuevamente desconoció la decisión de una juez que le ordenó esta semana abstenerse de participar en política. ¿Será que no conoce la Ley de Garantías? Él perdió el respeto por la institucionalidad. Colombia no puede permitir tener a un presidente autocrático y autoritario que desconoce los poderes que lo limitan.

Clemencia Vargas, hija del exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Foto: SEMANA.

SEMANA: ¿Cuál cree que debe ser la posición de Cambio Radical si gana Abelardo de la Espriella o Iván Cepeda?

C.V.: Es una decisión de la bancada, de todos los parlamentarios que se posesionarán el 20 de julio y de sus directores. Si creo que Cambio Radical jugará un papel muy importante en el próximo cuatrienio, presentará proyectos de ley y las banderas de mi padre para revivir políticas importantes en materia de vivienda, frente a la reforma a la salud, recuperar la seguridad ciudadana, entre otras. Cambio Radical fue uno de los dos grandes opositores al gobierno de Gustavo Petro, su posición fue fundamental para frenar muchas de las nefastas reformas que se querían tramitar en en el Congreso. Esperamos y les deseamos muchísima suerte a los nuevos congresistas y que sigan defendiendo, como lo han venido haciendo, la democracia.

Clemencia Vargas, la luz de los ojos de Germán Vargas Lleras. Foto: Clemencia Vargas.

SEMANA: ¿Qué ha sido lo más duro tras la muerte de su padre?

C.V: Lo más duro tras la muerte de mi padre es pensar en las innumerables lecciones que aún tenía por enseñarme, saber que ya no puedo llamarlo, oír esas historias llenas de humor, enseñanzas y sabiduría. La gente tenía la percepción de que era una persona cascarrabias, pero, si supieran del corazón dulce, amoroso, cómico que tenía- que no le gustaba mostrar- se sorprenderían. Lo segundo más duro es saber que Agustín, mi hijo, se perderá de un abuelo único. Todo lo que tenía por enseñarle. Ponerlo a leer todos los libros de su biblioteca, sus anécdotas, sus historias, sus cuentos. Extraño sus llamadas diarias, sus regaños, sus consentimientos. Era muy consentidor conmigo. La falta que hará su voz, sus consejos, su autoridad, su visión, su criterio de estadista. Y, por supuesto, saber que Colombia perdió la oportunidad de tener un gran presidente.

Germán Vargas Lleras y Clemencia Vargas fueron inseparables, viajaron juntos y compartieron decenas de experiencias y fotografías. Foto: Clemencia Vargas.

SEMANA: Era la única hija, su orgullo, ¿cómo ha enfrentado el duelo, el hecho de saber que Germán Vargas Lleras ya no está?

C.V.: Este duelo ha sido más largo de lo que los colombianos conocen. Fue un proceso largo. Duro. El último año, a mí me llegó mi alegría más grande: el nacimiento de mi hijo, Agustín. Y al mes, el momento más triste: el diagnóstico de salud de mi padre. Tengo la tranquilidad de saber que lo acompañé en cada momento, que estuve a su lado incondicionalmente, que tanto él como nuestra familia lo dimos todo a nivel físico, espiritual y médico. Eso da tranquilidad. Me hace falta cada día, en cada decisión que tomo, a veces pienso: bueno, mi papá qué pensaría, qué haría, pero sé que él me acompaña desde el cielo. Y sé que me acompaña porque llevo su cadena con su cruz y sus medallas puestas todos los días, su medalla de San Benito. La forma más honesta de enfrentar este duelo es aceptar dos verdades al mismo tiempo: una pérdida que es irreversible y un amor que también lo es. No está físicamente, pero lo que me enseñó, lo que me dio, la huella que dejó no solo en mi sino en miles de colombianos siguen formando parte de quién soy. Se logra enfrentar este duelo recordando todo lo que me enseñó: a ser íntegra, ética, honesta, disciplinada, a enfrentar la vida, tomar decisiones, a ser discreta, a tener templanza y a liderar con ejemplo. Y eso hace mucha falta hoy en el país.

SEMANA: ¿Por qué?

C.V.: Porque las palabras se las lleva el viento. Eso estamos viendo, muchos discursos y pocas acciones. Lo vemos con el presidente Petro. ¿Qué ejemplo puede ser para la juventud un presidente que no llega a tiempo? O, simplemente no llega, que sale a hablar borracho, que está en la Lista Clinton y que desacata los fallos judiciales.

SEMANA: ¿Sigue sintiendo cerca a su padre?

C.V.: Quisiera tenerlo, abrazarlo, acariciarlo, llamarlo, poder sentirlo. Lo siento muy cerca en las decisiones que tomo, en mis recuerdos, en lo que me enseñó. Es más, no lo siento cerca, lo siento dentro de mí.

SEMANA: Su padre siempre dijo que tenía las siete vidas del gato, ¿cómo hija cómo vivió cada una de esas etapas: el libro bomba, el explosivo tras salir de Caracol Radio, entre otros?

C.V.: Cada uno de estos atentados, accidentes, y situaciones médicas fueron devastadoras. Yo vivía en ese momento en Estados Unidos por las mismas amenazas que vivíamos, pero se imaginan la angustia y preocupación y más para una niña de 13 años. A lo largo de mi vida me ha tocado enfrentar situaciones muy difíciles y eso al final del día forja carácter. Durante más de 10 años no pude volver al país por la situación de amenazas y riesgo de seguridad que vivimos por tanto tiempo. Allá logré graduarme de Babson de administración de empresas y economía y finalmente volví al país en el 2012.

SEMANA: De hecho, ¿es cierto que usted salvó la vida de su padre en una oportunidad?...

C.V.: Me imagino que te refieres al accidente que vivimos en San Martín. Esa fue quizás una de las situaciones más difíciles que me ha tocado enfrentar. Ese fue un accidente en el mar donde finalmente sufrió una fractura Le Fort y varias fracturas en la columna.

SEMANA: ¿Agustín qué le heredó del comportamiento de su abuelo?

C.V.: Es muy chiquito, pero desde ya le vemos ese carácter y sobre todo su apariencia física muy parecida a mi papá, como le dicen a mi marido, se quedó dormido (risas).

SEMANA: ¿Qué le diría su padre si pudiera hablarle?

C.V.: Confía en tu intuición, lee mucho y ten cuidado de los enemigos disfrazados de amigos porque, como decía Winston Churchill, un referente muy importante para él, se aprende más de las derrotas que de las victorias. Añadiría que también se aprende mucho de los amigos, especialmente de los falsos.

SEMANA: ¿Eso por qué? ¿Está pasando algo?

C.V.: El tiempo lo dirá.

SEMANA: Estamos en la oficina privada de Germán Vargas Lleras donde él despachó durante años.

C.V.: Esta es la oficina de la Fundación Carlos Lleras Restrepo y la oficina de mi papá para efectos de todas sus asuntos profesionales y personales. A mí me gustaría- no está todavía aterrizado- que está fundación también se llamara “Y Germán Vargas Lleras”. Es uno de los temas que quiero proponerles a los órganos de dirección. Ojalá me permitan liderar la fundación, el tanque de pensamiento y llevar un legado a las regiones del país para que nos acordemos del Vargas Llerismo, además de las políticas que mi padre impulsó, entre ellas, la de vivienda y la de política con resultados.

SEMANA: Coleccionó muchísimas caricaturas, buenas y críticas, todas colgadas en las paredes de su oficina.

C.V.: Él coleccionaba muchas cosas sus recortes de periódico y revistas, sus medallas, todo lo que le regalaban en sus correrías por el país. Tenemos álbumes de toda su trayectoria gracias a la señora Leonor Bogotá, quien lo acompaña desde hace 35 años.

SEMANA: ¿Qué pasó con Henry y Toño, los dos perros de Vargas Lleras?

C.V.: Los verán votando conmigo este domingo en Bogotá. Los perros sienten todo, somatizan. Hoy, recordando un poco cuando se murió Mancho, el padre de Henry y Toño, creo que él somatizó mucho la enfermedad de mi padre y se nos murió. Cuánta falta nos hace. Lo amaba con todo mi corazón.

Margeny Padilla, la mujer que cuida a Toño y a Henry, los perros de Germán Vargas Lleras. Foto: GUILLERMO TORRES-SEMANA

SEMANA: Pero, Henry y Toño.

C.V.: Ahora están conmigo, con Genis, a quien entrevistó SEMANA, la persona que siempre los ha cuidado. Ahí están, hay que educarlos un poco (risas). Mi padre siempre pedía que le cuidaran a Toño y Henry y lo estamos haciendo.

SEMANA: ¿Qué fue lo último que le dijo su padre?

C.V.: Eso es algo muy privado. Estuvimos como familia al lado de él día y noche. Siempre, pero los últimos meses mucho más, con el avance de su enfermedad.

SEMANA: ¿Heredará las banderas de Germán Vargas Lleras?

C.V.: Un legado como el de él no se hereda, se aprende, se vive y se multiplica a través de todos los Vargas Lleristas. Unos zapatos difíciles de ocupar porque-reitero- difícilmente encontraremos a alguien con su conocimiento, experiencia, trayectoria invaluable e irrepetible, pero lo importante es que su legado siga dando frutos en ausencia de su presencia. Pero algo que sí quisiera mencionar es el impacto tan impresionante que tuvo en miles de personas a nivel personal y profesional. Tengo vocación de servicio y lo único que pretendo es promover las banderas y el legado que tanto sacrificio personal y familiar le costaron a mi papá y poder tener un país que él hubiera soñado para mi hijo.

SEMANA: ¿La veremos en política?

C.V.: Dejémoslo ahí (risas).