Colombia no quedó bien en Haití tras la visita del presidente Gustavo Petro, donde adelantó una labor diplomática e inauguró la embajada en Puerto Príncipe. El hecho ocurrió el 18 de julio de 2025, cuando el jefe de Estado aterrizó en la capital y llegó acompañado por varios funcionarios, entre ellos la entonces directora del Dapre, Angie Rodríguez; el ministro de Defensa, Pedro Sánchez; la canciller Yolanda Villavicencio y la embajadora en Haití, Vilma Rocío Velásquez.

La misión diplomática, que aterrizó en un país devastado por la violencia, cuyo expresidente Jovenel Moïse fue asesinado en julio de 2021 y varios colombianos están presos por su magnicidio, se vio empañada porque la Embajada de Colombia en Haití no ha pagado la millonaria comida que degustó Petro con las comitivas colombiana y haitiana que participaron en el evento.

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SEMANA habló con Viviane Vital- Herne Hoogendorm, la dueña de Aioli Restaurant, un establecimiento gastronómico situado en Pétion-Ville, un suburbio de Puerto Príncipe, conocido por su ambiente acogedor y cocina variada.

El restaurante –según se observa en redes sociales– forma parte de Allamanda Hotel y, a juzgar por los comentarios, es uno de los más exclusivos de la zona.

Viviane narró cómo el evento en el que atendió al presidente de Colombia se le convirtió en un dolor de cabeza porque, nueve meses después, la Embajada en Haití y la Cancillería de Colombia se niegan a reconocerle la deuda de 5.691 dólares (hoy 20 millones de pesos, pero en julio de 2025, 23 millones, según el precio del dólar). Inicialmente, el monto eran 6.095 dólares, pero optó por rebajar la cifra y llevarse unas botellas de champaña que quedaron tras el evento diplomático, como se lo solicitó la embajada colombiana.

Visita de Gustavo Petro a Haití. Foto: Presidencia de Colombia

La cifra de la deuda es lo menos importante. Es la imagen del país y el desgaste al que se ha tenido que enfrentar Viviane Vital- Herne Hoogendorm, quien ha cruzado varias cartas con la embajada en Puerto Príncipe, el consulado y la canciller Yolanda Villavicencio. Y con ninguna ha encontrado eco.

Al restaurante haitiano lo contrataron para que ofreciera el menú y adelantara todo el servicio de cáterin (alimentos, personal para la atención de los invitados y la decoración) de este evento en la sede de la Embajada de Colombia, ubicada en el sector de la Route del Delmas. Viviane recuerda que la ubicó una mujer de nombre Érika y se trataría de Érika Valencia Rentería, cónsul y jefe de la oficina consular de Colombia desde febrero de 2025.

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“Cada vez que iba a una reunión –previa a la visita de Gustavo Petro– me decían: ‘Tiene que traer esto, traer aquello’. Les entregué una cotización y no coincidía con todas las cosas que pedían. Entonces les di otra con todo lo que, efectivamente, suministré. Estuve allí ese 18 de julio desde las 8:00 de la mañana y salí de la embajada a las 10:00 de la noche, cuando todo terminó”, narró la empresaria a SEMANA.

“También me pedían que llevara el mejor vino y champaña –sirvió en la mesa Moët & Chandon– y me contaron que habían quedado decepcionados con la calidad del servicio ofrecido con proveedores anteriores. Hice mi mejor esfuerzo para dar el mejor servicio posible y atender muy bien a todo el mundo”, afirmó. Y recordó que se entendió con Andrés Dimaté, consejero de Relaciones Exteriores.

El presidente Gustavo Petro visitó Puerto Príncipe el 18 de julio de 2025. Inicialmente, el viaje estaba planeado para el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, pero la comitiva se agrandó. Foto: Presidencia de Colombia

Su personal se encargó de la recepción. “Todos los invitados, embajadores, funcionarios del gobierno, los presidentes y periodistas que estaban allí. Fue muy intenso”. Ese día, Petro se encontró con el presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, Fritz Alphonse Jean.

Petro y su comitiva nacional e internacional degustaron “bocados” variados, entre ellos tapas españolas. “El presidente colombiano se comió lo que servimos”, dijo la dueña del restaurante.

“Había muchísima gente y seguridad. Además, estaban otros presidentes y el primer ministro de Haití”, detalló. Gustavo Petro –recordó– fue “muy” amable.

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“Algunos de los presidentes que estaban allí son personas que también conozco y todos se alegraron mucho de verme. El propio Petro me recibió muy bien. Parecía contento de que estuviera allí. Y no olvide que no solo preparé la comida. También me encargué de la decoración. Fue un servicio completo”, dijo.

Tras el evento, personal de la embajada le dijo a la empresaria que “iban a hacer las gestiones necesarias para efectuar el pago, pero al final no lo hicieron. Soy muy flexible. Incluso, si no tenían el monto completo para pagar en un mes, podían hacerlo en cinco meses. Podían haber pagado 1.000 dólares cada mes. Yo no tenía ningún problema con eso. Les dije: ‘Está bien, este es el costo. Pueden pagarlo en dos o tres cuotas. No tengo ningún problema’. Pero nunca tuvieron en cuenta ninguna de esas posibilidades”.

El almuerzo se adelantó en la sede de la Embajada de Colombia en Haití que inauguró el presidente Gustavo Petro. Asistieron personalidades de ambas naciones. En la fotografía: el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez. Foto: Presidencia de Colombia

La cónsul Rentería visitó el restaurante en Puerto Príncipe después del evento diplomático, pero no le mencionó el tema, según contó Viviane. “Nunca hablamos de la situación porque es algo que me concierne a mí y a ellos, y he querido hablarlo en privado”, detalló.

Viviane Vital- Herne Hoogendorm también habló con la embajadora Vilma Rocío Velásquez. “Vino al restaurante a verme, fue la última vez que dialogamos y me dijo: ‘Sabe, fue demasiado’. Y yo le dije: ‘Está bien, pero yo presté los servicios, incluida la decoración’. Ellos dijeron que no querían esa decoración. Yo les dije: ‘Está bien, si no quieren esa decoración, les doy otra cosa’”.

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Viviane informó que, en una oportunidad, la embajadora “fue un poco grosera” con ella. “Ella me dijo: ‘No sé cómo voy a pagarle’. Yo le respondí que estaba bien, pero que había posibilidades y que podíamos hablar”. Desde entonces, no volvieron a conversar.

SEMANA tiene en su poder las cartas de un lado y del otro. La más reciente la envió Viviane Vital- Herne Hoogendorm a la canciller Yolanda Villavicencio.

En la misiva, fechada el 7 de abril de 2026, le puso como referencia: “Deuda de la embajada de Colombia en Haití”. E informó: “Mi esposo y yo nos vemos obligados a contactar a la Cancillería colombiana porque estamos cansados de lidiar con la mala fe y las promesas incumplidas de la embajadora colombiana, cuya actitud y conducta solo empañan la imagen y la reputación de su orgullosa República en Haití”, se lee.

¿El presidente Gustavo Petro adelantó una visita diplomática en Haití con figuras políticas de ese país. A la derecha: los documentos que la empresaria le entregó a SEMANA y que ratifican sus denuncias. Foto: PRESIDENCIA

Y añadió: “Queremos creer que, impulsada por el deseo de que se respete la palabra del Gobierno colombiano, tomará usted en serio esta correspondencia y transmitirá las instrucciones para que nuestra reclamación, que se ha prolongado durante demasiado tiempo, sea finalmente satisfecha. Le rogamos, señora ministra, que acepte nuestros más distinguidos saludos”.

El 1 de diciembre de 2025 –cinco meses después del evento– el Consulado de Colombia en Puerto Príncipe le contestó una de las misivas a la empresaria Viviane Vital- Herne Hoogendoorn.

“En la propuesta enviada por ustedes el 10 de julio de 2025, se incluyó un menú compuesto por acra, sliders, minihamburguesas, kibby, nems vegetarien, brochette de poulet, mini gateau y tartelettes para 30 personas. Posteriormente y debido a ajustes logísticos, lo único solicitado de manera adicional fueron unas flores y champaña. En ningún momento se manifestó ni verbalmente ni por escrito que se triplicara el valor inicialmente acordado ni que el presupuesto estuviera abierto para cualquier tipo de adición”.

Y consideró que el último recibo de cobro presentado por la empresa “resulta extremadamente alto en relación con lo acordado inicialmente”. Y le pidieron que especificara y discriminara detalladamente los valores.

Peticiones a la Cancillería para saldar la deuda y cotización original de la Cancillería. Foto: SEMANA

Viviane Vital- Herne Hoogendoorn le recordó al consulado colombiano que “la factura para 30 personas resultó insuficiente para los 60 invitados. Se necesitaban mesas y sillas porque, según mi experiencia, los invitados de nacionalidad haitiana están más acostumbrados a sentarse. Mi recomendación fue aceptada y llevé mesas y sillas. El señor Andrés (otro funcionario de la Embajada) me pidió que añadiera las mejores bebidas disponibles, lo cual hice. También acepté sus solicitudes verbales urgentes el mismo día para agregar accesorios y bebidas”.

SEMANA contactó a la embajadora Vilma Rocío Velásquez. “Pedimos tres cotizaciones y la señora pasó la de más bajo precio y se aprobó. A Puerto Príncipe iba a venir solo el ministro de Defensa, pero nos anunciaron que venía el presidente Petro. Se le pidió a la señora que pusiera un ramo de flores y unas botellas de champaña y ella puso muchísimas cosas: ramos de flores por todos lados, una comida extraordinaria, pero no nos pasó ninguna cotización. Y después me mandó una factura por 6.000 dólares cuando la factura inicial era de 1.250”, dijo la embajadora.

Añadió: “Ella puso un abogado, nos reunimos con él y le explicamos. Es típico de aquí (en Haití) que la gente, de pronto, quiere aprovechar una oportunidad y hacer una factura grande. Acá hay una intención de la señora de obtener más dinero y nosotros no podemos pagarlo porque sería de nuestro bolsillo y es injusto”.

Pidió a la empresaria especificar por escrito lo que está cobrando y dijo que en la Embajada en Haití “no se malgasta un solo peso y se maneja todo con transparencia extrema”. Y remató: “Ella no trajo comida por 6.000 dólares, por Dios, es muchísimo dinero”.