En medio de los rumores que venían creciendo sobre el empalme entre el Gobierno saliente y el mandatario electo Abelardo De La Espriella, el presidente Gustavo Petro publicó este viernes 26 de junio un comunicado revelando detalles del proceso y aceptando el escrutinio.
En el documento, el jefe de Estado expresó que acata el resultado en el que se confirmó la victoria de De La Espriella en la segunda vuelta presidencial, derrotando a Iván Cepeda.
“El 7 de agosto de 2022 el pueblo colombiano me delegó la responsabilidad de dirigir los destinos de la nación como presidente de Colombia. En esa fecha juré respetar la Constitución y las leyes. Por eso, en este momento de transición democrática del Gobierno, acato las decisiones de los jueces”, afirmó Petro.
Agregó: “El país conoce mi posición, pero esta no va a ser un impedimento para el cambio de gobierno. Quiero reiterar que estamos listos para el desarrollo del empalme. Nos hemos preparado técnica, metodológica y logísticamente para esta tarea; en esta labor han participado más de 200 funcionarios compilando la información y se han recopilado las prioridades de atención inmediata con la finalidad de garantizar la continuidad del Estado, que es un principio constitucional”.
“Esta es una invitación a realizar un ejercicio de transición democrática respetando los principios de la transparencia, que sea ágil y útil; pero sobre todo que se realice en un marco de fortalecimiento de la institucionalidad colombiana”, concluyó en el documento.
Esta semana, en la ceremonia de entrega de credenciales por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), el presidente electo Abelardo De La Espriella lanzó un fuerte discurso en contra de Petro.
“El 7 de agosto asumiré el Gobierno de un país profundamente quebrantado. La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia de la República, de debilitar las instituciones y de dividir a los colombianos sembrando en el alma de muchos el odio de clases”, indicó De La Espriella.
Finalmente, indicó: “Recibiré una nación golpeada, pero no derrotada. Una república herida, pero con la fortaleza suficiente para levantarse erguida nuevamente. La ardentía del pueblo se vio reflejada en la campaña que acaba de culminar. A pesar de los ataques, de los insultos, de los malos tratos y de los atentados personales, no nos dejamos intimidar”.