En un extenso discurso que dio este viernes 19 de junio desde Cali, el presidente de la República, Gustavo Petro, hizo mención directa a la jornada electoral del domingo 21 de junio, la segunda y definitiva vuelta presidencial.
En uno de los apartes, hizo un llamado a los ciudadanos para que salgan a votar el domingo, cuando se define quién lo reemplazará en la Casa de Nariño: el candidato Abelardo de la Espriella o el aspirante del Pacto Histórico, Iván Cepeda.
Esto dijo el presidente:
“Ningún ciudadano o ciudadana que haya defendido este gobierno, que me haya hecho presidente, lo ordeno como presidente y mandatario del mandato que es el pueblo, debe agredir a nadie el domingo. Nada, a nadie. Miraremos con amor al que insulta, al que agrede. Pero cuidaremos el voto.
“La tarea del domingo es votar, votar, pobres, gente que aún permanece en la pobreza, porque aquí estos datos nos muestran cómo sacamos de la pobreza monetaria a 3.800.000 personas hasta diciembre del año 2025. El 6 de agosto de este año, ya con el salario vital actuando, esas 3.800.000 personas se convertirán mínimo en 5 millones de personas que abandonan en toda Colombia la pobreza monetaria”.
“Más aún, en la condición más extrema de pobreza, en los parias de la tierra —como dijera el poeta, los parias de la tierra—, sacamos a un millón ochocientos mil personas en estos cuatro años de la condición más indigna. Y falta mucho, pero estoy seguro de que para el 6 de agosto, gracias al efecto multiplicador en toda la sociedad, gane el que gane —al menos tiene el salario vital decretado—, podremos decir que dos millones y medio de personas habrán salido de la pobreza extrema.
“Yo me iré de ese frío Palacio de Nariño. No sé si alegre, no sé si triste, pero me iré con el orgullo de que mi gobierno logró sacar a siete millones y medio de la pobreza, de las condiciones de pobreza. Personas a las que abrazo y les doy las gracias y les digo: continúen, porque la vida es ancha y hermosa, y merece de ellos y de ellas.
“¿Que nos van a destripar? Se contesta con amor y con flores. Ojo, no vamos a caer en la trampa”.
“Ya sabemos qué intentan algunos por ahí, que no es más sino hundirnos en la violencia fratricida, y Colombia es una, no son dos. La patria colombiana se respeta, se respeta en su verdadera bandera, se respeta en su verdadero pueblo. Aquí ningún genocida, aquí ningún tiramisiles, aquí ningún presidente del sur de América que ya condenó a Argentina a ser de los países más pobres del mundo, y a los argentinos y argentinas que, en vez de comer esa carne deliciosa, tienen que comer burro”.