El presidente Gustavo Petro reaccionó este sábado, 25 de julio, a las revelaciones que realizó SEMANA sobre una red que gestiona contratos en el Gobierno y que es liderada por Juliana Guerrero y su hermana Verónica.

Este medio dio a conocer explosivos testimonios, audios, chats y consignaciones que implican a las hermanas Guerrero y dejan al descubierto una estructura dedicada a hacerles millonarios cobros a empresarios con la promesa de poder acceder a jugosos contratos en los ministerios de Vivienda y del Interior. Pero no solo eso. Además, según las pruebas, tomaron el control de tres importantes entidades del Estado.

SEMANA revela las pruebas de la red de corrupción de Juliana Guerrero y su hermana Verónica: chats, audios y consignaciones bancarias

Al respecto, Petro se pronunció en su cuenta en la red X: “Las pruebas que aquí se indican reflejan que los llamados ‘empresarios’ se pusieron furiosos y a lo mejor entregaron los chats, porque no les cumplieron. Si es verdad, dieron dineros como pendejos, pensando que los ministros o yo mismo, actuamos por presiones de mujeres o por codicia. Hasta abelardistas serán si se investiga un poquito más. La revista haría un gran favor entregando esos chats a la fiscalía", dijo el mandatario.

Y agregó: “El jefe de jefes parece que se tiró los negocios porque piensa en otras cosas diferentes a la codicia. El artículo es una buena demostración de barreras funcionando contra la corrupción que la fiscalía debe investigar. Los empresarios corruptos parece que fueron estafados y el Gobierno impidió robar”.

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La red de corrupción

De acuerdo con las revelaciones de SEMANA, los hechos irregulares comenzaron en el segundo semestre de 2024, cuando las hermanas se ganaron la confianza de empresarios de Norte de Santander, Valle del Cauca, Cesar y Santander. En ese momento, Juliana ya había culminado su contrato de 11 millones de pesos en el Ministerio del Interior y tomaba vuelo para llegar al Viceministerio de Juventudes con el título falso de contadora, un plan que le falló.

Juliana Guerrero. Foto: UPC

Tres personas que participaron en el entramado señalaron que había tarifas por cada gestión para obtener contratos. De hecho, la primera cita con las hermanas valía un millón de pesos. Juliana era la encargada de las gestiones ante el Gobierno para favorecerlos con dichas contrataciones, a cambio de 200 millones de pesos y el pago del 10 por ciento del valor de cada proyecto adjudicado. A su vez, los empresarios tendrían comunicación exclusiva con su hermana Verónica para conocer el estado de los procesos. La plata la recibía David Trespalacios, un joven de Barranquilla cercano a la familia de las mujeres, que, en ese instante, buscaba desesperadamente un título universitario falso para una de las hermanas Guerrero, y uno de los posibles contratistas le ofreció uno en administración por 25 millones de pesos, según un chat de WhatsApp en poder de SEMANA.

Dos hombres que apostaron por el plan de las Guerrero, cuyas identidades pidieron proteger por el peligro que corren al exponer estas graves denuncias, le describieron a SEMANA que las hermanas les prometieron la entrega de una iniciativa para instalar cámaras de seguridad patrocinadas por el Ministerio del Interior, un proyecto para la construcción de un acueducto en un municipio del Cesar con la plata del Ministerio de Vivienda y un plan de mejoramiento de hogares en varios pueblos, también con el dinero de esta última entidad. De igual manera, se les fijó una tarifa de un millón de pesos para que ellas, presuntamente, gestionaran citas entre alcaldes y empresarios con el Gobierno nacional.