El presidente Gustavo Petro se refirió este domingo al fallecimiento de José Gonzalo Sánchez, alias Gonzalito, identificado como el segundo cabecilla del Clan del Golfo y mano derecha de alias Chiquito Malo, el heredero de alias Otoniel.
Este hombre, requerido por la justicia de Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico y relacionado con el envío de cocaína a ese país, perdió la vida junto a otras personas en un río del departamento de Córdoba, según informó la estructura criminal.
“Ha muerto ahogado el segundo al mando del Clan del Golfo, alias Gonzalito”, escribió Petro en su cuenta de X, pocos minutos antes de embarcarse en el avión presidencial hacia Washington, donde se reunirá con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
El jefe de Estado agregó que el cadáver de Sánchez, a quien también conocían en las filas del Clan del Golfo con el alias de Willington, está en poder de las comunidades indígenas de la región y que será entregado a una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA).
“Su cuerpo será entregado por las comunidades indígenas a la OEA y la brigada 11, a la que he ordenado recoger el cadáver”, indicó Petro en la red social.
El Clan del Golfo emitió un comunicado dirigido a la opinión pública en el que detalló que el cadáver del criminal fue rescatado por indígenas, quienes informaron sobre el suceso: un siniestro de la embarcación que lo trasladaba por un río del municipio de Tierralta.
En un fragmento del documento, la organización delincuencial reseñó: “El cuerpo fue rescatado por la comunidad indígena de La Pita, que procedió a informar de la tragedia que había acontecido”.
En el momento en el que ocurrieron los hechos, Sánchez se dirigía a hacer actividades pedagógicas de cara al traslado de sus hombres a una zona de ubicación temporal, en el marco de las negociaciones de paz que adelantan con el Gobierno Petro en Catar.
Antes de eso, se había reunido con los integrantes del estado mayor central del Clan del Golfo, su cúpula, para tomar decisiones sobre el mismo proceso de paz; allí tienen asiento los cabecillas máximas del grupo narcotraficante.