Una regla electoral en Colombia dice que quien gana la costa, gana la Casa de Nariño. A tres semanas de las elecciones presidenciales, Abelardo de la Espriella, candidato de la derecha, e Iván Cepeda, quien enarbola las banderas del petrismo, libran una batalla definitiva en esa región del país. Según la más reciente encuesta de AtlasIntel para SEMANA, realizada entre el 25 y el 29 de abril, De la Espriella tiene el 43,4 por ciento de los votos en esa zona y Cepeda llega a 34,8 por ciento. Paloma Valencia solo alcanza el 14,2 por ciento de la intención de voto.
La mayor fuerza de De la Espriella en el Caribe radica en que es costeño, con raíces en Montería, y en sus ideas de outsider de oposición que han sacudido la campaña. Aunque no hay un acuerdo oficial ni el candidato ha tenido reuniones con los Char, cuenta con el apoyo de esa poderosa y representativa casa, con su mayor emporio en el Atlántico. Cepeda, un cachaco, como llaman los caribeños a los nacidos en Bogotá, tiene una intención de voto heredada por el amplio respaldo de Petro en la región, y no solo por su condición de cordobés, sino también por su política de subsidios. El candidato del Pacto Histórico concretó el respaldo de los principales clanes costeños, entre ellos los Torres, fundamentales en el triunfo de Petro en 2022.
Esta semana, la candidata Paloma Valencia, del Centro Democrático, reconoció en una entrevista con Vicky Dávila, en SEMANA, que los apoyos en el Caribe le son esquivos. “Es un voto difícil, es un voto cercano a Petro… Las mediciones dicen que no nos están dando el voto. Ahí seguimos trabajando para ganárnoslo”, confesó. Valencia contó que es tal el interés por ese apoyo que el “presidente Uribe le tiene un nombre a Barranquilla, le dice ‘la novia esquiva’”. Uribe acompañó a su candidata hace dos semanas a la Puerta de Oro para presentar la política de seguridad y allí repitió esa expresión.
Valencia aseguró, en su diálogo con Dávila, que para ella “es como mi costa esquiva”. Esto a pesar de que la candidata cuenta con el apoyo de los partidos tradicionales (liberales, conservadores, La U y un sector de Cambio Radical). El gran hueco de su campaña es que no tiene a destacadas figuras costeñas que arrastren votos.
La candidata del Centro Democrático tiene razón en su escepticismo y, por ese motivo, la región sería definitiva para que el candidato de la derecha que pase a una eventual segunda vuelta sea Abelardo de la Espriella, quien se enfrentaría a Iván Cepeda.
Los siete departamentos que conforman el Caribe han sido, en algunos momentos de la historia, lo que en Estados Unidos se denominaría los swing states. Es decir, estados pendulares que no suelen ser mayoritarios, pero sí definitivos en la victoria.
El voto caribe tiene un encanto histórico. Desde que Alfonso López Michelsen perdió su segunda elección en 1982 frente al candidato conservador Belisario Betancur, y se preguntó: “¿Y qué pasó en la costa?”, todo político sabe que conquistar esos votos es esencial.
López tenía todo para ganar en esas tierras. El Caribe se consideraba una región liberal; el expresidente había barrido allí en su primera elección, en 1974, y cargaba con el prestigio de haber sido el primer gobernador del Cesar, tras la fundación del departamento, en 1967. “Me falló la costa” ha sido desde entonces una expresión que ha hecho carrera.
“¿Quién va a definir en Colombia la presidencia en este 2026? El Caribe colombiano”, advierte el fundador de Guarumo, Víctor Muñoz, a SEMANA. “No es simplemente una región importante: es el territorio más volátil en los últimos 12 años. Se trata de la región más disputada y con mayor capacidad de definir el resultado en segunda vuelta de las elecciones. Los datos de tres ciclos electorales muestran un patrón consistente: quien ha ganado la costa, ha ganado la presidencia. Y quien la pierde por un margen amplio, pierde la elección”, detalla.
Yan Basset, profesor de la Universidad del Rosario y uno de los mayores expertos en data electoral del país, explica la dimensión de la región. En 2022, por ejemplo, de los 21,4 millones de colombianos que votaron, 3,7 fueron de los departamentos de la costa: Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Sucre y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. “Los costeños representaron el 17,4 por ciento de los votantes”.
En 2022, el Caribe fue fundamental para el triunfo de Petro. “En la segunda vuelta, el aumento del voto por Petro en la costa fue superior al aumento nacional, lo que le permitió crecer un poco más que a Hernández entre las dos vueltas”, explica Basset, quien aclara que en la región también existen altas tasas de abstencionismo.
En la primera vuelta, Petro obtuvo el 50,9 por ciento de la votación en el Caribe, mientras Rodolfo Hernández registró el 16,6 por ciento. En la segunda vuelta, esa distancia se amplió: Petro tuvo el 61,4 por ciento de los votos en el Caribe, mientras que Hernández solo alcanzó el 36,1 por ciento.
Luis Fernando Trejo, profesor investigador del programa de Ciencia Política de la Universidad del Norte de Barranquilla, le pone un matiz. “La costa es relevante, pero junto a otras regiones. Tiene la potencialidad de aportar una votación significativa al candidato que quiera ser presidente, pero necesita también de votación de Antioquia y Bogotá”, dice. Hace cuatro años, Petro ganó en el Caribe, pero también en el Pacífico (70,2 por ciento) y tuvo una muy buena votación en Bogotá (58 por ciento).
En 2018, en la elección de Iván Duque, la costa también fue importante, pero menos determinante. “Fue decisiva para que Petro pudiera pasar delante de Fajardo en primera vuelta. Sin embargo, no fue para nada decisiva en segunda”, asegura Basset. Muñoz asegura que Duque “ganó con Antioquia, el Eje Cafetero, los Santanderes más el Caribe”.
En donde sí fue determinante el Caribe fue en la reelección de Juan Manuel Santos. En 2014, el entonces presidente perdió la primera vuelta frente a Óscar Iván Zuluaga, pero logró voltear el resultado en la segunda gracias a la costa caribe, a donde también habría llegado parte de la plata de Odebrecht, la multinacional de los sobornos. En ese entonces, se atribuyó el triunfo en la costa a la conocida Ñoñomanía, la suma de dos barones electorales de Córdoba, el Ñoño Elías y Musa Besaile, que apoyaron la reelección de Santos y terminaron presos.
¿Quién puede ganar la costa hoy? El tema es de primer orden en las tres campañas que puntean la intención de voto y será la obsesión electoral en los días que faltan para la cita en las urnas, el próximo 31 de mayo. En las semanas que se avecinan, el país verá a los tres punteros, con mayor intensidad, haciendo campaña en la costa. De la Espriella no se puede descuidar porque cualquier equivocación puede cederle terreno a Cepeda, quien le pondrá el acelerador, con la maquinaria del Gobierno Petro, para cortar cualquier diferencia frente a su más inmediato rival. Con sus estrategas, Valencia analiza, cuadro a cuadro, la costa caribe en medio de las dificultades para tratar de conquistar lo que más pueda a través del voto de la mujer costeña y la figura del expresidente Uribe.
Abelardo juega de local
La campaña del Tigre asegura que solo él puede recortarle ventaja al candidato de izquierda en esa región. “La pelea está definida: eso está entre Abelardo y Cepeda”, dice el senador Alfredo Deluque, del Partido de la U. Miembros de la campaña del candidato le contaron a SEMANA que su tracking interno lo ratifica.
El congresista resalta lo que es una ilusión para muchos en el Caribe. “Le daría la oportunidad, después de 140 años, de poder tener un presidente”, dice. Quienes no reconocen a Petro como un representante de la cultura costeña, pese a haber nacido en Ciénaga de Oro, aseguran que el último mandatario oriundo del Caribe fue Rafael Núñez, cartagenero, mandatario cuatro veces entre 1880 y 1894, coincidencialmente llamado el Tigre del Cabrero, en referencia al barrio donde vivía.
Pese a que no hay nada oficial ni acuerdos, los Char, con ediles, concejales, diputados y congresistas, piensan respaldar al Tigre. El patriarca de esa casa, Fuad Char, ha dicho que se necesita un dique para contener el ascenso de Cepeda y que este solo podrá construirse con De la Espriella. “Por ahí hay un candidato costeño que queremos apoyar. A pesar de que está solito y no tiene partidos políticos, hoy en las encuestas está empatado con el hombre del Gobierno, de la izquierda, del comunismo”, se le oye decir en un video que se hizo público de un encuentro político.
La casa Char no solo representa una potente maquinaria política en el Atlántico. Es identitaria para la población atlanticense y es sinónimo del progreso de los últimos 20 años, muy especialmente en Barranquilla, donde los alcaldes han surgido de ese movimiento. Con el discurso de la seguridad y la promesa de ponerle fin a la extorsión, uno de los más grandes dolores de cabeza en la zona, el pulso por el voto costeño comienza a tomar otro tinte, favorable a De la Espriella. No obstante, desde la campaña de De la Espriella aseguran sobre los Char: “No hay un compromiso ni formalización de nada”.
Esta semana, Mauricio Gómez Amín tomó otra decisión a favor del Tigre. El senador barranquillero, de la entraña de la casa Char, renunció al Partido Liberal y aseguró que está comprometido con una “causa mayor” con De la Espriella.
“Petro ha sembrado mucho aquí y ha fidelizado a la gente con asistencialismo. Si en la costa Abelardo logra suscitar un sentimiento caribe, por primera vez en muchos años, a Petro eso le hace un hueco muy grande”, dice un líder político de la región que apoya al penalista y que explica que en la calle ha logrado consolidar un fenómeno popular. “Todos se toman fotos con él. Desata a su llegada un fervor mayor que el de Uribe en su mejor momento y cuenta con el apoyo de muchos símbolos de la cultura caribe”, sostiene, y enumera a Silvestre Dangond, Maia, Ana del Castillo, el futbolista Teo Gutiérrez y otras figuras que se han visto al lado del candidato del movimiento Defensores de la Patria.
Cepeda es Petro
A pesar del resultado de la encuesta de AtlasIntel para SEMANA, que pone a De la Espriella con una intención de voto en la costa superior a Cepeda, hay opiniones que contrastan el panorama.
“Cepeda va a ganar sobrado en los siete departamentos”, asegura uno de los líderes políticos con más peso en la región. El candidato de izquierda va sobre los hombros de un Gobierno que tiene ascendencia en la zona y cuenta con el respaldo de casas políticas poderosas.
“Yo veo a un Cepeda muy fuerte, lejos de Abelardo y muy lejos de Paloma”, advierte un mandatario costeño. “La zona es liberal y de izquierda. La historia de represión y la pobreza hacen que esa narrativa de lucha de clases y de antiestablecimiento pese mucho. Es una ironía porque aquí no ha llegado nada de lo que Petro prometió, y el establecimiento son ellos, pero se venden como si fueran otros”, agrega el dirigente.
El petrismo queda con deudas grandes en el Caribe, una zona con graves problemas de pobreza y desigualdad, pero pareciera que no hay cuenta de cobro por eso. Por ejemplo, no se resolvió la crisis de energía y los precios elevados de las facturas. El Gobierno hizo la intervención de la empresa Air-e, pero eso no ha resuelto el lío. Tampoco se concretaron los proyectos de agua, ni el Tren Regional del Caribe, ni las dobles calzadas. Las inundaciones de Córdoba también demostraron la inoperancia del Gobierno. Y ni qué decir del escándalo de corrupción de la UNGRD que involucró los famosos carrotanques para distribuir agua en La Guajira.
De todas formas, está por resolverse un gran enigma en política y es hasta dónde el petrismo va a endosar su fervor.
“Cepeda hereda una base política que fue muy importante para Petro y cuenta con el respaldo de un campo progresista que en la costa logró crecer. Pero Petro tenía una conexión popular, emocional y simbólica muy particular, y eso no se transfiere mecánicamente”, advierte el profesor Alejandro Blanco, doctor en Ciencia Política y docente de la Universidad Libre de Barranquilla.
Sin embargo, el petrismo no solo tiene narrativa, sino maquinaria. Muchos pesos pesados de la política pura y dura acompañarán a Cepeda. La principal es la casa Torres, que, según algunos políticos locales, podría tener un peso electoral similar al de los Ñoños en el pasado.
Los Torres son otros reyes en el Atlántico, para muchos la joya de la corona, con un potencial de más de 2 millones de votantes. Como se sabe, fueron claves para la victoria de Petro en 2022, donde tuvo el 68 por ciento de los votos en ese departamento. Y se les atribuye el haber financiado el famoso evento de la P que organizó Benedetti en Barranquilla, precisamente financiado por el contratista Euclides Torres, con fuertes tentáculos en el Estado y una red empresarial que, según denuncias, se benefició del Gobierno Petro con millonarios contratos.
El clan, políticamente, está en cabeza del senador Pedro Flórez, del Pacto Histórico, quien se reeligió en marzo, y el representante Jaime Santamaría. El grupo político logró otras dos curules en el Congreso en manos de Camilo Torres, sobrino de Euclides, quien está en el Senado, y Jezmi Barraza, en Cámara, ambos por el Partido Liberal.
“Tanto el senador como el representante están apoyando a Cepeda, y, de hecho, hay una agenda de reuniones que se están dando con varios gremios, empresarios, entre otras personalidades. Están haciendo cálculos”, dijo alguien cercano a este clan, que aseguró también que Camilo “es muy disciplinado con lo que diga su partido”, el liberalismo, que oficialmente está con Paloma Valencia.
Los Torres, a largo plazo, buscan ser la primera fuerza política del departamento, un lugar que en este momento le pertenece a la casa Char.
En Córdoba, es vox populi que los clanes Besaile, López, Casado y Calle, algunos sin representación en el Congreso, han decidido irse por Cepeda. Incluso, fichas de grupos tradicionalmente de derecha han aparecido junto al candidato del petrismo. “Figuras clave como Juan David Rangel, vinculado al clan Bechara y electo por Colombia Renaciente, han sorprendido al aparecer públicamente junto a Iván Cepeda”, resaltó el periodista Francisco Hoyos, quien ha seguido de cerca la contienda en el departamento.
También hay expectativa de lo que pase en el Cesar, en donde el Pacto volvió a poner una curul en la Cámara (algo que no pasó en 2022), tras superar los 90.000 votos. El reciente Festival Vallenato dejó una imagen que se volvió viral: la joven Juliana Guerrero, tan cercana al presidente, fue vista disfrutando en la fiesta ofrecida por Cielo Gnecco, la cabeza política de ese clan, lo que hace pensar que ese grupo quiere apoyar a Cepeda, como lo hizo con Petro durante su gobierno.
En Sucre, Cepeda cuenta con el liderazgo y la coordinación de Mario Fernández Alcocer, diputado del departamento y primo de Verónica Alcocer, quien en un intento por alcanzar la Gobernación logró más de 200.000 votos. SEMANA le preguntó cómo ve el panorama. “Muy cepedista”, contestó.
Otro lugar fuerte para esa campaña podría ser La Guajira. Allí se mueve como pez en el agua Martha Peralta, senadora del Pacto Histórico, a quien se ha visto en encuentros con Samuel Santander Lopesierra, conocido como el Hombre Marlboro. Peralta ha sido mencionada en el escándalo de la UNGRD. En Magdalena, según Pedro David Tobías, director del Centro de Pensamiento Magdalena Líder, Cepeda contaría con congresistas como Elizabeth Molina Campo y Franklin Junior Lozano.
El apoyo por Cepeda es tal que un líder de la región asegura que las otras casas políticas temen mover el voto el día de elecciones y que esos esfuerzos económicos se vayan con la izquierda. “No hay que olvidar que el discurso de Petro es claro: cobren la plata, pero voten por el progresismo”.
“En Bogotá se equivocan sobre el Caribe y piensan que es un territorio donde la gente vende el voto y punto. La plata se usa para movilizar los votos, no para comprar las conciencias. Ambas son corrupción, pero es diferente”, concluye un exalcalde.
Paloma se estanca
La candidata del uribismo es la más lejana de los favoritos en la carrera por conquistar la costa. Formalmente, Paloma tiene el respaldo de los partidos tradicionales, pero puede que eso no le alcance.
El senador y exgobernador de Sucre Héctor Olimpo Espinosa la respalda. “La campaña debe lograr que el Caribe sienta que ella es cercana. Paloma es una mujer que tiene una cualidad y es que se esmera por resolver problemas y obstáculos. No es de las personas que se resignan. Este esmero que tiene la va a hacer conquistar la novia esquiva, que es la costa hoy”, le dijo a SEMANA. “La apoyo por reciprocidad, por convicción, porque creo que ella y Juan Daniel Oviedo son la fórmula que Colombia necesita en este momento de la historia”, agregó.
La campaña ha decidido reforzar su presencia en la región. Este viernes, el exgobernador estuvo con el expresidente Uribe en La Mojana y el sábado la candidata estará en Montería.
“Tenemos una lista contundente en Asamblea, los últimos dos gobernadores han sido liberales y la lista al Congreso liberal fue la más votada en Sucre”, dice Pedro Antonio Paternina, el coordinador de la campaña de Paloma Valencia en Sucre.
En Córdoba, Magdalena, Cesar y La Guajira, por la estructura de los partidos tradicionales, Paloma tiene apoyos públicos, pero se pone en duda si cuenta con la estructura necesaria para movilizar a las personas masivamente a las urnas.
En el Cesar cuenta con el controvertido Ape Cuello, cuya hija asiste a eventos de Paloma, y el acusado Didier Lobo, pese a que estuvieron cerca del Gobierno de Gustavo Petro en estos cuatro años. Estará por verse lo que pasará con el fortín político del senador electo Wadith Manzur, del Partido Conservador, quien está preso por corrupción. Sus votos, en principio, por lo decidido por ese movimiento, serían para Valencia.
Personas de la campaña de la candidata del Centro Democrático no le ven fuerza en la costa caribe. “Veo a Abelardo creciendo. Veo que Paloma despierta un sentimiento, por ejemplo, en las mujeres y madres cabeza de familia. Pero si me preguntas hoy, tengo la misma percepción de las encuestas. Hay un empate técnico entre Cepeda y Abelardo, pero veo a Abelardo mejor posicionado en la costa caribe”, dijo Carlos de la Peña, congresista electo del Partido de la U en el Cesar.
Con este panorama, es claro que, sin los votos de la costa caribe, difícilmente un candidato logrará la presidencia. Aunque la competencia más fuerte hoy está entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en esa zona del país, otros departamentos como Antioquia y ciudades como Bogotá serán determinantes. La costa pacífica es un territorio petrista, donde Cepeda parte con ventaja. La verdad se sabrá el 31 de mayo.