En la noche del pasado viernes, 8 de mayo, se confirmó la muerte del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, un hombre que se convirtió a lo largo de los años en uno de los líderes más influyentes de su generación.

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Vargas Lleras, nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, contó con una amplia vida política, luego de desempeñarse en cargos como concejal, senador, presidente del Congreso, ministro, vicepresidente y líder de Cambio Radical.

A pesar de ser un hombre reconocido por la opinión pública, su vida privada fue poco ventilada. Aunque tenía entre sus principales amores a su hija Clemencia y a su nieto Agustín, el líder político guardaba un cariño muy especial por los animales, especialmente por los perros.

Entre las mascotas del exvicepresidente se encuentran tres perros bulldog, quienes hicieron parte de sus últimos años de vida: Mancho, Toño y Henry, quienes se convirtieron en sus grandes amores.

El exvicepresidente Germán Vargas Lleras con sus perros Mancho, Henry y Toño. Foto: Tomada de X @German_Vargas e Instagram @manchovargasoficial

Mancho lo acompañó durante nueve años, hasta junio de 2025, cuando publicó el dolor que sentía por la partida de su compañero. El bulldog francés antes se convirtió en el papá de cinco cachorros, entre ellos Toño y Henry.

Vargas Lleras publicaba fotos de sus perros en el colegio canino; en ocasiones los llevaba a la oficina y Mancho hasta le acompañó en recorridos de campaña cuando aspiró a la Presidencia de la República.

Sin embargo, antes de Mancho, Toño y Henry, en su vida había otros dos perros, de los que poco se conoce, pero que fueron su adoración, hasta que los perdió en un reprochable hecho.

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Se trata de dos pastores alemanes puros: Urcos y Rex, quienes fueron un regalo de su esposa, Luz María Zapata, que trajo directamente desde Berlín, porque sabía de su obsesión por los perros.

Cuando los animalitos tenían cinco meses, por sugerencia de varios conocidos que conocían el comportamiento travieso de los perritos, decidió meterlos a adiestramiento en la estación de Carabineros de Bogotá.

Fue allí donde sucedió lo impensable. Los hechos sucedieron cuando Vargas Lleras se desempeñaba como ministro del Interior, hacia el año 2011, en el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos.

Germán Vargas Lleras llevaba a sus perros a eventos públicos. Foto: Tomada de X @German_Vargas e Instagram @manchovargasoficial

El líder político, generalmente, los llevaba y los recogía después de cumplir sus obligaciones laborales, hasta que una tarde le dieron la triste noticia: Urcos y Rex habían sido envenenados en la estación de Carabineros.

Germán Córdoba, director de Cambio Radical, le contó a SEMANA que uno de los agentes de la policía, del que nunca se reveló su nombre, los envenenó con el fin de vengarse del mando superior.

Precisamente, Germán Vargas Lleras nunca habló de este tema públicamente, pero sí fue un golpe muy duro para el exvicepresidente. “Estos pastores eran su adoración”, le narró Córdoba a este medio.

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El director de Cambio Radical también contó que, después de este triste hecho, la policía importó dos nuevos perros y se los ofreció a Vargas Lleras, pero este no los aceptó, pues la muerte de Urcos y Rex lo habían dejado sin ganas, en ese momento, de tener una nueva mascota.