La candidata presidencial Paloma Valencia cuestionó el reciente aumento del salario mínimo y advirtió que, sin fundamentos técnicos y sin crecimiento económico, este tipo de decisiones terminan afectando a los trabajadores y a las pequeñas empresas del país.
Según señaló, el problema no es el alza en sí misma, sino sus efectos colaterales sobre la inflación, la informalidad, el empleo y las finanzas públicas.
Valencia sostuvo que la riqueza “no se decreta” y que solo puede construirse a partir de una relación sana entre trabajadores y empresarios, a quienes calificó como una “dupla” necesaria para el desarrollo económico.
En ese sentido, criticó el discurso que enfrenta a ambos sectores y aseguró que la mayoría del tejido productivo del país está compuesto por micro y pequeñas empresas que no tienen margen para absorber incrementos abruptos en sus costos laborales.
Como ejemplo, mencionó el impacto que un aumento salarial tiene sobre negocios como panaderías o peluquerías, que se ven obligados a subir precios, reducir personal o migrar a la informalidad. A su juicio, este efecto ya se evidenció con impuestos como el saludable, que, según su visión, provocó el cierre de cientos de tiendas de barrio.
La candidata también alertó sobre el impacto fiscal del incremento del salario mínimo, al recordar que los salarios de altos funcionarios están indexados a este indicador, lo que elevaría el gasto en burocracia y restaría recursos para programas sociales, educación y atención a adultos mayores.
Además, advirtió sobre el aumento en la deuda pensional y el riesgo de un nuevo ciclo inflacionario que obligue al Banco de la República a subir las tasas de interés.
Finalmente, Valencia planteó reducir el tamaño del Estado, bajar impuestos a los empresarios, facilitar el crédito, especialmente para informales, y combatir la corrupción, como pilares para lograr ingresos reales y sostenibles para los colombianos.