La embajadora de Colombia en Reino Unido, Laura Sarabia, se convirtió en la primera funcionaria del Gobierno Petro en radicar su renuncia protocolaria al cargo diplomático.
Sarabia radicó su misiva el lunes 29 de junio de 2026 y la dirigió al mandatario de los colombianos.
“Estimado presidente, por medio de la presente me permito presentar de manera formal mi renuncia al cargo de embajadora de Colombia en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con efecto a partir del 7 de agosto de 2025, conforme al cambio de gobierno”, aclaró la diplomática.
Siguió: “Agradezco profundamente la confianza depositada en mí para el desempeño de estas funciones y la oportunidad de haber servido a Colombia en esta misión diplomática”.
Sarabia radicó su renuncia protocolaria desde Londres y lo más posible es que empiecen a hacerlo otros ministros de esta administración. Al fin y al cabo, Abelardo De La Espriella llegará con su propio equipo de trabajo desde el 7 de agosto.
Ahora, Sarabia estará en su cargo hasta el último día del Gobierno Petro, pese a que su relación con el presidente terminó fría y distante. Pasó de ser su mano derecha y la mujer de confianza a una diplomática alejada del círculo de poder del primer mandatario.
Recientemente, el propio presidente reconoció que nombrarla como embajadora en Inglaterra, a más de 10 horas de distancia desde Colombia en avión, era un castigo.
Petro señaló públicamente a su embajadora en Reino Unido de nombrar a Daniela Andrade, su amiga, en una de las notarías más importantes del país, un hecho que, según él, desconoció en su momento.
“La señora Daniela Andrade era amiga de la señora Laura Sarabia; Laura la propuso para una notaría porque era su amiga y solo supimos las cosas después. Yo, de verdad, creo que quien firma no es el culpable”, dijo textualmente el presidente.
A renglón seguido, Petro reflexionó: “Mire las equivocaciones que me han pasado. Yo no conocía a Laura Sarabia antes de las elecciones. A Angie Rodríguez, quien la sucede en el Dapre, tampoco la conocía antes. Y he conocido a las personas en medio de su ejercicio como funcionarios públicos. No puedo conocer a un millón de personas que son las que integran el Estado. Es un imposible. En esa medida, uno confía en ciertas personas y no en todas; cuando pasan por el poder, siguen siendo las mismas de antes. Por eso, lo mejor es ir cambiando los círculos que te rodean paulatinamente”.
Y remató: “Si a mí me mandan a una embajada, yo siento que me castigaron. Simplemente te alejaron del poder”.
Como si fuera poco, el presidente acusó recientemente a Sarabia de escoger a dedo los nombres de los interventores de las EPS a quienes señaló por presuntos malos manejos.