La representante María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico, mostró en medio de una sesión del Congreso una fotografía con la exsenadora Sandra Ramírez, quien actualmente es una de las líderes del partido Comunes, pero quien es recordada por haber sido la esposa de Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, el máximo líder de las Farc.
“Quiero que todos la vean. La que ustedes ven aquí es una excombatiente y yo ayudé a que esto fuera posible”, dijo Carrascal en la plenaria de la Cámara de Representantes.
Asimismo, dijo que tiene “la fortuna” de decir que no le da “vergüenza” la foto con Ramírez, la cual imprimió en gran tamaño para mostrarla en el Congreso.
“No me avergüenza una fotografía tomada de frente, públicamente y en defensa de la paz. Me avergonzaría negar hoy lo que defendí hace diez años: el acuerdo de paz, la reincorporación política y el derecho de las víctimas a conocer la verdad”, dijo la congresista.
Carrascal se refirió al debate que se ha dado en torno a la JEP. Dijo que el tribunal especial ha investigado los crímenes de las Farc, de los agentes del Estado y de terceros.
“Ha escuchado a miles de víctimas, formulado imputaciones, impuesto sanciones, identificado cuerpos y reconstruido patrones de violencia. Todas las víctimas importan”, afirmó. Además, mencionó que lo que importa es la verdad que se pueda conocer a través de la JEP.
Por otro lado, las víctimas de las Farc han expresado que no se sienten compensadas y que tampoco han sabido la verdad sobre muchos de los crímenes que llevaron a cabo los guerrilleros.
En el caso de Sandra Ramírez, la excombatiente ha sido cuestionada porque múltiples víctimas han asegurado que supuestamente ella sería cómplice de crímenes relacionados con reclutamiento de menores, especialmente de niñas, abortos forzados y hasta violencia sexual.
Incluso, se han conocido testimonios de víctimas en los que se menciona que supuestamente Ramírez se burlaba de las mujeres y hasta les pedía “desfilar” ante los mandos de la antigua guerrilla.
En el caso de los abortos, algunos testimonios indican que Ramírez decidía si se llevaban a cabo y a quiénes se les realizaban estos procedimientos. Incluso, algunas víctimas han dicho que ella era quien lo hacía.
Ramírez o Griselda Lobo, como era conocida en la guerrilla, no hacía parte del secretariado de las Farc, por lo que no fue incluida en las penas restaurativas que recientemente se impartieron por la JEP; sin embargo, las víctimas han relatado que tenía un gran poder de incidencia en las filas de las Farc por su cercanía con Tirofijo.