El presidente Abelardo De La Espriella oficializó el decreto de emergencia económica, social y ecológica por los graves estragos que dejó el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.
El documento contempla medidas excepcionales durante treinta días para los departamentos de Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Cundinamarca, Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Tolima, Putumayo, Norte de Santander, Bolívar, Nariño y Sucre.
El decreto se justificó con las cifras que deja la tragedia. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, 319 han fallecido, 4.469 están heridas, 260 reportadas como desaparecidas, mientras que 364 fueron rescatadas por los organismos de socorro.
Los números son preocupantes: “151.995 viviendas averiadas; 30.803 viviendas destruidas; 5.809 edificios averiados; 302 edificios colapsados; 349 centros de salud afectados; 3.513 centros educativos afectados; 4.994 centros comunitarios afectados; 450 vías afectadas; 110 acueductos afectados; 70 puentes vehiculares afectados; 14 puentes peatonales afectados; 5 aeropuertos afectados”.
En el decreto se estipuló que el Estado de emergencia económica, social y ecológica tendrá un término de treinta días calendario con el fin de conjurar la crisis y evitar la extensión de los efectos del desastre a que se refieren los considerados territorios.
En el artículo tres se reseñó: “El Gobierno nacional adoptará mediante decretos legislativos, además de las medidas anunciadas en la parte considerativa, las medidas adicionales necesarias para conjurar la crisis e impedir la extensión de sus efectos, y dispondrá las operaciones presupuestales y de crédito público necesarias para llevarlas a cabo”.
Por lo menos, la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto podría costar hasta 30 billones de pesos. Para atender la situación, algunos empresarios y miembros del sector privado han donado dinero y anunciado acciones en Pereira, Cali y Chocó, los sectores con mayor destrucción reportada hasta ahora por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.