El presidente Abelardo De La Espriella entregó este miércoles, 30 de septiembre, detalles de una medida que adoptó dentro de su política de recuperar el control carcelario en el país.
Se trata de la orden que impartió al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) para trasladar de inmediato a Juan Guillermo Monsalve de la cárcel La Picota, en Bogotá, a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá.
“En la Patria Milagro, ningún preso tendrá privilegios, y mucho menos un bandido redomado como Juan Guillermo Monsalve, que ha violado sistemáticamente el régimen carcelario. Por eso he ordenado su traslado a la cárcel de Cómbita”, expresó el presidente De La Espriella en sus redes sociales.
Y agregó en la publicación que hizo en X: “No voy a permitir que las cárceles de Colombia se conviertan en centros de operaciones criminales desde donde los criminales siguen haciendo de las suyas. ¡Quien esté preso cumplirá su condena, sin privilegios y sin la posibilidad de seguir delinquiendo!”.
Monsalve estaba pagando una condena en la cárcel La Picota, en el sur de Bogotá, donde tenía un espacio privilegiado en este penal y fue el testigo que usó la Fiscalía durante el proceso que terminó en la absolución del expresidente Álvaro Uribe.
Por otro lado, y dentro de la estrategia de recuperación del control de las cárceles durante la administración de Abelardo De La Espriella, en los primeros 50 días de su Gobierno, el mandatario colombiano indicó que, por directriz suya, se han realizado más de 4.000 operativos de registro.
Se han hecho cerca de 11.000 desconexiones de redes eléctricas clandestinas y se han trasladado de manera urgente 682 personas señaladas como peligrosos criminales.
Y en sus redes sociales dejó un mensaje claro a quienes siguen delinquiendo desde las cárceles: “A los bandidos se les acabó la fiesta tras las rejas. Hemos realizado 682 traslados de personas privadas de la libertad identificadas como factores de riesgo, bajo estrictos protocolos de seguridad”.
“Las cárceles no son centros de operaciones para el crimen. En las cárceles manda el Estado y la ley se cumple con rigor. Porque cuando el Estado se decide, nunca pierde”, puntualizó De La Espriella.