El interés por seguir los partidos del Mundial de 2026 ha llevado a miles de personas a buscar opciones gratuitas para ver los encuentros por internet. Entre las búsquedas que más llaman la atención está “Cuevana fútbol gratis”, la cual aprovechan algunos sitios web para atraer a usuarios que desean acceder a las transmisiones sin pagar.
Sin embargo, los expertos advierten que esta búsqueda podría convertirse en un riesgo para la seguridad digital. Muchas de las páginas que prometen partidos en vivo utilizan enlaces engañosos, publicidad maliciosa o descargas sospechosas que pueden comprometer la información personal de los usuarios.
Es importante tener en cuenta sobre el motivo por el cual representa un riesgo es que la plataforma original de Cuevana nunca fue un servicio para transmitir partidos de fútbol en vivo. Desde sus inicios, el sitio se enfocó en ofrecer películas y series, por lo que las supuestas versiones, como Cuevana 3, Cuevana 4 o Cuevana Pro, que prometen acceso gratuito a encuentros deportivos no hacen parte del proyecto original.
Aunque el portal dejó de operar hace años, su nombre continúa siendo ampliamente reconocido entre los usuarios de internet. Esa popularidad ha sido aprovechada por personas que crean páginas y aplicaciones con nombres muy similares, con el fin de generar confianza y atraer a quienes buscan contenido gratuito.
Además, en muchos de estos sitios, los usuarios encuentran enlaces o aplicaciones que prometen transmitir los partidos de las eliminatorias o de otros torneos en vivo. Sin embargo, en lugar de ofrecer un servicio oficial, suelen utilizar señales pirateadas y, en algunos casos, incluyen publicidad engañosa o archivos que pueden poner en riesgo la seguridad de los dispositivos donde se instalan.
La preocupación por este tipo de plataformas también ha sido señalada por organismos internacionales. Según el informe anual publicado por la Office of the United States Trade Representative sobre piratería digital advierte que la retransmisión ilegal de eventos deportivos ha crecido de manera significativa en los últimos años y se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria audiovisual, además de representar un escenario que puede ser aprovechado por los ciberdelincuentes.