El pasado 8 de mayo de 2026 quedará marcado en los libros de historia como el día en que el gobierno de los Estados Unidos comenzó a levantar el velo de décadas de misterio sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI). Bajo una orden directa de Donald Trump para priorizar la transparencia, el Departamento de Guerra liberó un primer lote masivo de documentos que incluyen desde registros del FBI hasta filmaciones de la NASA.
Sin embargo, mientras el mundo celebraba el fin del secretismo, el profesor Avi Loeb, quien lidera el Proyecto Galileo para buscar tecnología extraterrestre, puso una nota de cautela tras analizar minuciosamente los 161 registros recién publicados.
El veredicto científico: sin rastros de “tecnología exótica”
Tras revisar 82 registros del Departamento de Guerra, 56 del FBI y una decena de otros organismos, el equipo de Loeb llegó a una conclusión que podría enfriar el entusiasmo de muchos entusiastas. Según el científico, tras examinar los datos actuales, “ninguno de los objetos es lo suficientemente extraordinario como para atribuirle un origen exótico”.
Lo que el profesor define como “origen exótico” se refiere a cualquier objeto que no haya sido fabricado por seres humanos o que no sea un fenómeno natural conocido.
“Lamentablemente, se han censurado detalles interesantes de los vídeos, y todas las imágenes podrían explicarse como reflejos en la óptica de la cámara o como objetos fabricados por el hombre”, señaló.
En lugar de naves de otros mundos, el análisis técnico sugiere que lo que se ven en los archivos son en su mayoría objetos fabricados por el hombre o errores ópticos, conocidos técnicamente como artefactos (fallos visuales producidos por la propia cámara o reflejos en el lente).
¿Censura o falta de datos? Los desafíos del archivo
Aunque el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que la intención es que el pueblo estadounidense “lo vea por sí mismo”, Loeb detectó obstáculos significativos en este primer lote. El astrofísico señaló que se han censurado detalles interesantes en los videos y que muchas imágenes pueden explicarse de forma mundana.
Incluso las misteriosas luces sobre la superficie de la Luna que aparecen en archivos de las misiones Apolo tienen ahora una explicación más terrenal para el Proyecto Galileo: podrían ser simplemente destellos causados por el impacto de pequeños asteroides contra el suelo lunar.
A pesar de esto, Loeb mantiene la esperanza de que los próximos envíos de documentos, que se publicarán cada pocas semanas, contengan datos de mayor calidad que actualmente están bajo control burocrático.
Una búsqueda que va más allá de la seguridad nacional
Para Avi Loeb, colaborar con el gobierno no es solo una cuestión de curiosidad, sino un “deber cívico”. El profesor de Harvard resalta la enorme diferencia de recursos: mientras el presupuesto de defensa es un millón de veces superior al de su proyecto, son los sensores militares los que llevan décadas captando posibles anomalías que la ciencia aún no ha procesado.
Loeb insiste en que la pregunta sobre si estamos solos no es filosófica, sino un misterio que se resolverá con pruebas sólidas como la velocidad y la aceleración de los objetos detectados. Para él, la verdadera meta es alcanzar una perspectiva cósmica que nos aleje de las peleas locales en la Tierra. Como él mismo afirma: “Encontrar un visitante extraterrestre sería la guinda del pastel y el mayor descubrimiento científico jamás realizado”.
Por ahora, la “cita a ciegas” de la humanidad con otra inteligencia tendrá que esperar a mejores evidencias, pero el líder del Proyecto Galileo está listo para seguir analizando cada papel que salga de las oficinas del Pentágono.