Una análisis ha dejado un escenario extremo relacionado con la posibilidad de que se produzcan grandes tsunamis en el océano Atlántico. La hipótesis, que no representa una predicción científica ni una amenaza inmediata, contempla el eventual colapso de una parte de un volcán ubicado cerca del mar. Además, un deslizamiento de tierra de enormes dimensiones podría desplazar de forma repentina una gran cantidad de agua y generar olas de considerable magnitud.
Investigadores estudiaron cómo podría comportarse el océano ante un fenómeno de estas características. Los resultados plantean que las ondas generadas por el desplazamiento masivo de roca no necesariamente permanecerían cerca de las islas donde se originara el evento, sino que tendrían la capacidad de propagarse a través del Atlántico y recorrer miles de kilómetros.
La isla española vinculada con esta hipótesis es La Palma, en el archipiélago de Canarias, donde la atención científica se ha concentrado en el complejo volcánico de Cumbre Vieja. Uno de los estudios más conocidos sobre este escenario fue publicado en 2001 por Steven N. Ward y Simon Day en Geophysical Research Letters.
En el escenario más extremo planteado por los autores, el deslizamiento involucraría hasta 500 kilómetros cúbicos de material y podría generar ondas capaces de desplazarse a través del Atlántico. Los modelos utilizados estimaron que las olas podrían llegar a las costas americanas con alturas de varios metros.
Sin embargo, estos estudios no hacen parte de una predicción de que ciudades como Nueva York vayan a experimentar un tsunami originado en La Palma. Se trata de simulaciones construidas a partir de un escenario hipotético y de determinadas condiciones geológicas.
Entre los escenarios analizados se encuentran movimientos de aproximadamente 20, 40, 80 y 450 kilómetros cúbicos de material. Los resultados muestran que la altura, alcance y comportamiento de las olas pueden variar considerablemente dependiendo del volumen de roca desplazada y de las características específicas del deslizamiento.
Además, la energía de las ondas disminuye a medida que estas avanzan por el océano y recorren grandes distancias. Por esta razón, las representaciones iniciales de una enorme ola atravesando todo el Atlántico deben interpretarse con cautela, teniendo en cuenta los supuestos y condiciones utilizados en cada simulación por parte de los científicos.