Con la llegada estimada de más de 5 millones de personas a la Copa del Mundo, las autoridades estadounidenses han decidido desplegar un arsenal tecnológico de seguridad, pero que ha sido cuestionado sobre la privacidad de los asistentes.
El rostro como pase de acceso y rastreador
Una de las principales novedades es el uso extensivo del reconocimiento facial, una tecnología que identifica a las personas mediante el análisis de sus rasgos físicos únicos. En estadios de ciudades como Boston, Atlanta y Miami, los aficionados que se registren podrán ingresar a los recintos e incluso realizar compras simplemente mostrando su rostro ante una cámara.
Sin embargo, esta herramienta no se limitará a facilitar los pagos. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza planea utilizar estos sistemas, que ya operan en muchos aeropuertos, para agilizar los controles de identidad de millones de visitantes. El problema, según expertos, es que estos programas pueden cometer errores de identificación y, con frecuencia, no está claro cuánto tiempo se conservan esos datos personales ni quién tiene acceso a ellos.
Vigilantes de metal y cielos protegidos
El despliegue tecnológico no solo ocurrirá a ras de suelo, sino también desde el aire y mediante patrullas mecánicas. De acuerdo con Wired, en sedes como Dallas y Nueva York-Nueva Jersey se utilizarán perros robot equipados con cámaras e inteligencia artificial (IA) para vigilar a las multitudes.
Además, el Gobierno de EE. UU. ha invertido millones de dólares en tecnologías antidrones. Estos sistemas están diseñados para detectar y “neutralizar” drones (pequeñas aeronaves no tripuladas) que vuelen en zonas prohibidas.
Algunas de estas herramientas funcionan interceptando las señales de radio de los teléfonos que controlan los dispositivos, lo que plantea dudas sobre si también podrían estar captando datos privados de los celulares de los aficionados que se encuentren cerca.
¿Seguridad o control migratorio permanente?
La gran polémica no radica únicamente en qué tecnología se utiliza, sino en el propósito de su uso. Organizaciones de derechos humanos, como la ACLU, temen que la administración actual aproveche este despliegue para identificar y deportar inmigrantes mediante agencias como el ICE. Asimismo, se ha advertido a los extranjeros que viajen al torneo sobre la “vigilancia aumentada” que encontrarán.
Otro temor importante es la permanencia de estos sistemas de vigilancia. Los expertos señalan que, una vez instalada esta infraestructura de cámaras y sensores de alta tecnología, es muy poco frecuente que sea retirada.
Lo que comenzó como una medida temporal para proteger un partido de fútbol podría terminar convirtiéndose en una vigilancia constante de la vida cotidiana de los habitantes de esas ciudades, mucho después de que se entregue la copa.