Cada vez es más evidente que los ciberdelincuentes no necesitan técnicas sofisticadas para ejecutar sus ataques. Aunque hoy en día se apoyan en la tecnología e incluso en la inteligencia artificial, gran parte de sus métodos siguen basándose en la manipulación emocional.

La estrategia más común es generar miedo o presión para que las víctimas actúen de forma impulsiva, sin analizar con detenimiento lo que están haciendo.

Llamadas masivas que cuelgan al responder: por esta razón su número de celular está entre los más codiciados

En este contexto, los mensajes de texto y las aplicaciones de mensajería como WhatsApp se han convertido en el canal ideal para estas estafas. Su efectividad radica en que suelen comenzar con un gancho persuasivo, muchas veces relacionado con una supuesta emergencia o una acción urgente que debe realizarse de inmediato.

Ante este tipo de situaciones, los expertos recomiendan extremar la precaución antes de hacer clic en enlaces desconocidos o sospechosos.

Uno de los fraudes que más preocupación ha generado recientemente es el denominado “autorización solicitada”, una estafa que, según el portal Computer Hoy, ya se ha detectado en países como España y puede llegar a vaciar cuentas bancarias en cuestión de segundos.

El objetivo principal de estas estafas es generar miedo, urgencia o presión. Foto: Getty Images

El engaño inicia con un SMS que simula ser enviado por un banco o por plataformas reconocidas, alertando sobre un supuesto cargo elevado o una compra no autorizada. El objetivo es provocar urgencia para que la víctima actúe sin verificar la información.

El mensaje incluye instrucciones para “cancelar” la operación, generalmente mediante un enlace fraudulento. Al acceder, el usuario es dirigido a páginas que imitan sitios oficiales, donde se le solicita ingresar datos personales, contraseñas o códigos de verificación.

Los ciberdelincuentes no necesitan técnicas avanzadas para ejecutar fraudes digitales. Foto: Getty Images

Con esta información, los criminales pueden tomar control total de la cuenta bancaria. En algunos casos, incluso refuerzan el engaño haciéndose pasar por supuestos agentes de atención al cliente.

La dificultad para detectar este fraude radica en que los mensajes imitan con precisión a entidades reales e incluso pueden aparecer dentro de conversaciones que parecen legítimas.