Mucho se habla del consumo eléctrico de algunos dispositivos en el hogar. Desde su llegada a la vida cotidiana, estos aparatos han facilitado múltiples tareas, permitiendo ahorrar tiempo y mejorar la eficiencia. Algunos se utilizan todos los días, mientras que otros solo de manera ocasional.

Sin averías ni malos olores: esta es la frecuencia ideal para limpiar la lavadora y que dure más tiempo

Sin embargo, independientemente de la frecuencia de uso, todos representan un gasto de energía que se refleja en la factura mensual. De acuerdo con Repsol, entre los electrodomésticos que más pueden aumentar el consumo están la nevera, el congelador, la secadora, la lavadora, el horno, el computador y el televisor, ya que muchos de ellos permanecen funcionando durante gran parte del día.

Aunque esto puede convertirse en una preocupación para la economía familiar, no todo es negativo. Existen dispositivos que mantienen un consumo relativamente bajo gracias a su eficiencia energética.

Según la misma fuente, el router de internet es uno de los equipos que más tiempo permanece encendido, pues normalmente funciona las 24 horas del día. Aun así, su gasto energético es reducido.

Algunos aparatos siguen consumiendo energía, incluso cuando se apagan. Foto: Getty Images

En promedio, consume entre 5 y 10 vatios (W), lo que equivale aproximadamente a entre 40 y 88 kWh al año, dependiendo del modelo y del tiempo de uso. Aunque su impacto en la factura no suele ser elevado, apagarlo durante largos periodos de ausencia puede representar un pequeño ahorro adicional.

Por otro lado, están las aspiradoras. Si bien suelen contar con motores potentes, no permanecen encendidas durante mucho tiempo. Por esta razón, su consumo anual promedio ronda los 38 kWh.

El gasto puede variar según la frecuencia de limpieza y la potencia del aparato, pero, en términos generales, no se encuentra entre los aparatos que más energía demandan en el hogar.

El router wifi es uno de los equipos que menos energía consume. Foto: Getty Images

Finalmente, las consolas de videojuegos modernas están diseñadas para ofrecer un alto rendimiento con un consumo relativamente controlado.

Con un uso moderado, pueden gastar alrededor de 23 kWh al año. No obstante, dejarlas en modo de espera o encendidas sin utilizarlas durante varias horas puede aumentar innecesariamente el consumo energético.

Más allá del consumo individual de cada dispositivo, los hábitos de uso son fundamentales para reducir el gasto energético. Desconectar los aparatos que no se estén utilizando, evitar el modo de espera y optar por equipos eficientes puede marcar una diferencia importante en el bolsillo.