Las lavadoras se han convertido en uno de los electrodomésticos más utilizados en los hogares, por lo que es completamente normal que durante su funcionamiento emitan distintos tipos de sonidos. Sin embargo, cuando aparece un zumbido constante o más fuerte de lo habitual, muchas personas comienzan a preguntarse si se trata de algo normal o de una posible avería.
Por eso, resulta importante aprender a identificar qué sonidos son normales y cuáles podrían indicar un problema.
De acuerdo con lo explicado por Samsung en su página web, un pitido suele estar relacionado con la falta de suministro de agua. En estos casos, se recomienda verificar que la llave esté completamente abierta y que la manguera no presente dobleces que impidan el flujo adecuado hacia la lavadora.
Por otro lado, los golpeteos pueden originarse en el dispensador automático cuando no hay suficiente detergente o suavizante en el compartimento. En cuanto a los sonidos de roce, estos suelen estar asociados al funcionamiento de la bomba de desagüe durante el ciclo de drenaje.
Algunos sonidos más fuertes provenientes de la válvula de entrada de agua no necesariamente indican una falla, ya que en muchos casos se deben a una presión elevada en el suministro.
Sin embargo, un caso particular es el zumbido durante el ciclo de centrifugado. En esta fase es completamente habitual que el electrodoméstico genere este sonido, dado que el motor incrementa considerablemente su velocidad. Es normal percibirlo mientras el tambor gira más rápido, y en la mayoría de los casos no representa ningún defecto.
La preocupación debe surgir cuando estos sonidos aumentan de intensidad, se vuelven constantes o vienen acompañados de vibraciones excesivas, olor a quemado o fallas en el lavado.
Entre las señales de alerta más comunes se encuentra el golpeteo fuerte durante el centrifugado, el cual puede indicar un desequilibrio en la carga o problemas en el tambor o los amortiguadores. También es importante prestar atención a la vibración excesiva o a movimientos bruscos, como si la lavadora “bailara”, porque esto suele estar relacionado con una mala nivelación del equipo o fallas en los sistemas de suspensión.
Finalmente, los ruidos metálicos o chirridos pueden ser una señal de desgaste en piezas internas como rodamientos o correas, lo que requiere una revisión técnica para evitar un deterioro mayor.
Detectar estos sonidos a tiempo no solo ayuda a prolongar la vida útil del electrodoméstico, sino que también permite prevenir averías más costosas y garantizar un funcionamiento más seguro y eficiente.