La Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia hizo un llamado a los administradores, consejos de administración y residentes de edificios y conjuntos residenciales para que analicen de manera integral los riesgos antes de implementar sistemas de automatización o migrar hacia modelos de portería remota.
La advertencia surge tras el análisis de casos atendidos por el programa de Asistencia Integral a la Denuncia (AIDE), que identificó vulnerabilidades en algunas copropiedades donde la tecnología terminó reemplazando controles humanos, protocolos de verificación y mecanismos de supervisión permanente.
Según la entidad, la automatización puede convertirse en un aliado para fortalecer la seguridad, siempre que esté acompañada de una adecuada gestión del riesgo.
Sin embargo, advirtió que asumir que la tecnología puede sustituir por completo la vigilancia y la capacidad de reacción puede facilitar la aparición de brechas aprovechadas por la delincuencia.
Entre las principales falencias detectadas se encuentran controles de acceso insuficientes, cámaras de seguridad sin monitoreo en tiempo real, registros que dificultan reconstruir lo sucedido tras un incidente, fallas en el control de visitantes y contratistas, problemas de conectividad y ausencia de planes de contingencia frente a cortes de energía o fallas tecnológicas.
La Secretaría explicó que cada vez más copropiedades están adoptando modelos de acceso mediante aplicaciones móviles, reconocimiento biométrico, credenciales digitales o porterías remotas para optimizar costos y agilizar procesos. No obstante, advirtió que estos cambios deben estar precedidos por un diagnóstico de riesgos y acompañados de monitoreo permanente y protocolos claros de respuesta.
Uno de los aspectos que más preocupa a la entidad es el control de ingreso. Por ello, insistió en que visitantes, domiciliarios, contratistas y proveedores deben pasar por procesos de autorización y verificación que permitan mantener la trazabilidad y detectar comportamientos inusuales.
Asimismo, recordó que instalar cámaras no garantiza por sí solo una mayor protección. Para que estos dispositivos sean realmente efectivos, deben estar en funcionamiento, contar con monitoreo constante, generar alertas oportunas y permitir una reacción inmediata ante cualquier situación sospechosa.
También llamó la atención sobre el uso de sistemas biométricos, como reconocimiento facial o huellas dactilares, al señalar que estos implican el tratamiento de datos personales sensibles y, por tanto, deben cumplir con las normas sobre protección de la información, acceso restringido y responsabilidades claramente definidas.
Como parte de las recomendaciones, la entidad pidió realizar diagnósticos de riesgo antes de automatizar los sistemas de acceso, establecer protocolos claros para el ingreso de personas, garantizar planes de contingencia frente a fallas tecnológicas y documentar cualquier incidente para facilitar la toma de decisiones.
Finalmente, reiteró que la seguridad en las copropiedades depende del trabajo coordinado entre administradores, residentes, empresas de vigilancia y proveedores tecnológicos, y recordó que la tecnología es una herramienta de apoyo, pero no reemplaza una adecuada gestión del riesgo.