Cada vez que un avión sale, los asistentes de vuelo recuerdan a los pasajeros que activen el modo avión en sus dispositivos electrónicos. Esta indicación es por motivos de seguridad y eficiencia.
En primer lugar, los dispositivos móviles emiten señales de radiofrecuencia que podrían interferir con los sistemas de navegación y comunicación de la aeronave. Aunque los equipos modernos están diseñados para resistir estas interferencias, la acumulación de señales de múltiples dispositivos podría, en teoría, afectar la precisión de instrumentos críticos, especialmente durante el despegue y el aterrizaje, que son las fases más delicadas del vuelo.
Como consecuencia, sin importar la duración del trayecto, muchos pasajeros permanecen sin conexión a internet, lo que los deja incomunicados, ya que gran parte de las aplicaciones actuales —como servicios de mensajería, redes sociales, videojuegos o plataformas de streaming— requieren conexión para su funcionamiento.
En este contexto han surgido alternativas como Starlink, un servicio de internet satelital desarrollado por SpaceX, la compañía de Elon Musk, que ha ganado popularidad en los últimos años gracias a sus características, especialmente entre quienes se encuentran en zonas remotas o necesitan conectividad constante durante sus desplazamientos.
Este sistema se compone de miles de satélites en órbita baja que envían señales directamente a los usuarios mediante pequeñas antenas. A diferencia del internet satelital tradicional, esta tecnología ofrece conexiones más rápidas y estables, con menos retraso.
Su mayor fortaleza es poder llegar a áreas donde la infraestructura terrestre es escasa o no está presente. Desde comunidades rurales en Estados Unidos hasta zonas apartadas de América Latina, la compañía busca cerrar la brecha digital ofreciendo acceso confiable a servicios digitales esenciales.
De hecho, Starlink también está transformando la conectividad a bordo de los aviones, al ofrecer una conexión más rápida y estable que los antiguos sistemas aire-tierra. Su red satelital permite velocidades de entre 135 y 310 Mbps, con picos de hasta 450 Mbps y latencias inferiores a 99 milisegundos, acercando la experiencia en vuelo a la de navegar desde casa, con una conexión fluida y sin interrupciones.
Por ahora, queda esperar a que las aerolíneas de cada país adopten gradualmente esta tecnología. Algunos expertos estiman que podría convertirse en un estándar entre 2028 y 2030 en las principales compañías, mientras que las aerolíneas regionales o de bajo costo podrían tardar entre tres y cinco años más, salvo que existan medidas regulatorias que aceleren su implementación.