Boyacá es una región con diversidad de atractivos y uno de ellos es la gastronomía que destaca por la combinación de sabor, historia y productos locales, reflejados en preparaciones como la changua, el cocido boyacense, la mazamorra chiquita, las arepas, las almojábanas y algunos postres como los bocadillos de guayaba.
La cocina boyacense juega un papel económico y turístico significativo, ya que atrae visitantes interesados en probar sabores auténticos y participar en festividades gastronómicas.
Dentro de los platos tradicionales también se encuentra la gallina criolla, una preparación que refleja la herencia rural y la cultura gastronómica de este departamento. Se elabora con aves de corral, alimentadas de forma natural, utilizando ingredientes auténticos como papa, yuca y maíz, para acompañar. Normalmente se cocina a fuego lento y en fogones de leña, lo que le da un sabor aún más especial.
Esta preparación puede degustarse en diferentes lugares de la región, pero se dice que hay un pueblo donde resulta imperdible y se trata de Samacá, un destino ubicado a solo dos horas y media de Bogotá y a 45 minutos de Villa de Leyva.
Este es un plato típico que se ha convertido en un referente cultural y gastronómico de este destino boyacense en donde los viajeros, además de deleitarse con esta delicia, pueden hacer otros planes, en medio de un ambiente tranquilo.
¿Qué hacer en Samacá?
Samacá es un territorio ideal para aquellos que buscan una experiencia auténtica, llena de historia, cultura y belleza natural. Allí convergen lo ancestral, lo colonial y el desarrollo minero industrial que ha tenido su territorio, según el Sistema de Información Turístico de Boyacá (Situr).
Sus habitantes tienen un gran patrimonio para mostrarles a los turistas y dentro de la oferta se encuentran, por ejemplo, los embalses de Gachaneca I y II, el embalse de Teatinos, la cascada La Chorrera, el páramo El Rabanal, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, el convento de Santo Domingo y la fábrica de textiles y el Valle de Samacá.
A estos se suman el Puente Bardoucci, construido sobre el río Teatinos en 1930 y el cual lleva ese nombre en honor al ingeniero de esta obra, el francés Mauricio Bardoucci y los asentamientos en Pataguy, sector que hace muchos años fue una laguna habitada por indígenas y que en la actualidad se encuentran piedras rupestres o pictogramas que hacen parte del patrimonio cultural y arqueológico de los samaquenses.
En este pueblo boyacense son famosas las fiestas del Aguinaldo Samaquense y el tradicional Concurso Nacional de Tractomulas, un evento que reúne, en plenas calles del municipio, a conductores que se encargan de hacer la exibición de sus poderosas máquinas, en las que realizan proezas que son animadas por el público.