Boyacá es una región con características encantadoras que atraen a los viajeros que quieren vivir experiencias diferentes en medio de una gran riqueza histórica, cultural, natural y gastronómica.

Además, este destino destaca por sus pueblos coloniales que permiten viajar en el tiempo, disfrutando de sus calles empedradas, lplazas amplias y casas con balcones de madera que cuentan historias de siglos pasados.
Pueblos como Villa de Leyva, Ráquira, Tibasosa o Monguí conservan muy bien conservada su arquitectura ofreciendo un ambiente lleno de autenticidad, tranquilidad y belleza estética, que permite a los visitantes conectar con la cultura y las tradiciones locales.

Precisamente, uno de esos destinos que resulta imperdible y que es catalogado como uno de los más bellos no solo de Boyacá, sino del país es Monguí, que forma parte de la Red Turística de Pueblos Patrimonio de Colombia.
Este pueblo andino en el que sus casas antiguas junto a sus calles empedradas hablan fielmente del pasado indígena y de la historia en la época de la Colonia, es reconocido no solo por la belleza, la tranquilidad de sus alrededores y la hospitalidad de su gente, sino porque allí se elaboran balones de fútbol de alta calidad, una actividad artesanal que ha pasado de generación en generación y que se ha consolidado como uno de sus grandes atractivos.

Sus encantos
La plaza principal de este destino boyacense, como en la mayoría de los pueblos de Colombia, es centro de las actividades cotidianas de sus habitantes. A su alrededor, se encuentran diversas entidades civiles y religiosas con edificaciones que son fieles exponentes de su influencia arquitectónica de la colonia española.

Uno de los atractivos de este lugar boyacense es el Puente Real de Calicanto, una obra de ingeniería construida en el Siglo XVII que es el reflejo de la época de la Colonia en el centro de Colombia y que sirvió para que por ella se transportaran las piedras con las que fue erigida la Basílica de Nuestra Señora de Monguí, según información de la Alcaldía Municipal. Esta iglesia fue declarada monumento nacional en el año 1975.
La estructura del puente fue levantada por la tribu Sanoha con la dirección de los españoles y fue el resultado de un pegamento en el que se mezcló cal, arena, sangre de res y melaza. Hoy es uno de los encantos de Monguí sobre el río El Morro, con una extensión de unos 20 metros de largo y cinco de ancho.
Otro lugar para visitar en este destino colonial es la capilla de San Antonio, que también fue construida en el siglo XVII en honor a San Antonio de Padua y fue la primera edificación religiosa del pueblo. Se levantó con piedra extraída de la Peña de Otí y en su interiro conserva un altar de madera.
