En Boyacá la oferta gastronómica es amplia gracias a la diversidad de sus productos agrícolas, sus tradiciones ancestrales y la conservación de recetas que han pasado de generación en generación.
Entre sus platos más representativos se encuentran el cocido boyacense, la mazamorra chiquita, las arepas boyacenses y una amplia variedad de postres y amasijos tradicionales.
Muchos municipios son reconocidos por ofrecer experiencias culinarias que combinan historia, cultura y productos locales de alta calidad, convirtiendo a la región en un destino imperdible para los amantes de la buena mesa.
Uno de esos lugares que destaca en su oferta gastronómica es Moniquirá, al cual se le conoce como “la ciudad dulce”, debido a su producción de guayaba y la elaboración de diferentes postres y otras preparaciones a partir de esta fruta, formando parte de la ancestral Ruta de la Guayaba, junto con Barbosa y Vélez, en el departamento de Santander.
Moniquirá es reconocida por su tradición también en el cultivo de la caña de azúcar, que junto con la guayaba se han convertido en productos que han dado origen a algunas de las delicias más representativas de la región.
Así las cosas, en estas tierras se producen los tradicionales bocadillos envueltos en hoja de bijao y los reconocidos bloques de panela, sabores que forman parte de la identidad cultural del municipio.
Allí también es común encontrar panelitas y cortaditos, que son dulces de leche cortada o panela, así como arequipe y dulces de frutas como conservas o dulces en almíbar de papaya, piña, mango y plátano.
¿Qué más hacer en Moniquirá?
Pero en Moniquirá no todo es dulce. Para los amantes de la naturaleza también hay mucho que hacer y conocer. Por ejemplo, está la Cascada Real, que tiene una altura de 25 metros, con una caída de agua que hace que la experiencia sea inolvidable, según información de la Alcaldía municipial.
Otro atractivo natural es la Quebrada La Sicha, de aproximadamente 12 metros de ancho y un agradable paisaje, lo que convierte al lugar en un exclusivo balneario y ruta obligada para los paseos ecológicos. En el recorrido se encuentra un tramo llamado el sardinero o la lajita, apto para recrearse con la familia, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
A estos atractivos naturales se suma el Mirador Alto de Granadillo, donde se entremezclan cultivos de caña de azúcar, guayaba, yuca y plátano. De acuerdo con los datos oficiales, a este mirador lo atraviesan diversos caminos propicios para la práctica de turismo ecológico y desde allí se observa el casco urbano del municipio y algunas veredas.
En el centro del pueblo, por su parte, se encuentra el Complejo Turístico de Comfaboy, un centro vacacional ideal para descansar y para compartir en familia, en medio de un ambiente tranquilo y con un clima agradable.