La gastronomía boyacense es una de las expresiones culturales más representativas de la región, ya que refleja su historia, tradiciones, identidad campesina y riqueza agrícola.

Platos típicos, elaborados con ingredientes como la papa, el maíz, la arveja, el trigo y diferentes tipos de carnes, han sido transmitidos de generación en generación, convirtiéndose en un patrimonio cultural.
Este es también un aspecto clave en el turismo y la economía local. Preparaciones tradicionales como el cocido boyacense, la mazamorra chiquita, el mute, las almojábanas y otros productos típicos atraen a visitantes interesados en conocer los sabores auténticos de la región.
Uno de los platos tradicionales en esta zona del país es el sudado de carne con arveja, una deliciosa preparación que puede degustarse en varios lugares, pero que en el municipio de Pachavita conquista todos los paladares.

De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), en este destino, ubicado a dos horas de Tunja, este es uno de los platos más representativos, pero también es posible degustar fritanga, pan y arepas de maíz, envueltos, carne al caldero, sancocho de gallina, colaciones de maíz, masato y chicha.
¿Qué hacer en este destino?
Lo mejor es que, además de disfrutar de su rica comida, este municipio les ofrece a los viajeros varios lugares y sitios de interés que vale la pena conocer.

Para relajarse y vivir momentos en familia están las aguas termales, ricas en minerales que, se dice, no solo ayudan a descansar, sino que brindan algunos otros beneficios para la salud. Están ubicadas entre los municipios de Chinavita y Zetaquira, en los límites con Chinavita y tienen un enfoque ecoturístico con piscinas, zonas recreativas, restaurante-bar y posada rural.

De igual forma, están lugares como el Alto del Carvajal, un mirador turistico y escenario de deportes extremos como el parapentismo; la Cascada del Infierno, una caída de agua 25 metros sobre quebrada la Chapa;la Frontera de Guacal, la capilla de Suaquira y el pozo de los Indios, lugar de adoración de los nativos donde le rendían culto al sol, la luna y a la madre tierra.
A estos se suman el Puente Cuadras, situado sobre el río Garagoa, especial para disfrutar de la naturaleza y buen clima en las frías aguas de los diferentes pozos; el Alto de la Cruz, el Parque natural El Sinaí, el Sendero y bosque de Palobarba y la Laguna Negra, un hermoso paisaje lleno de mitos y leyendas, según información de la Alcaldía de Pachavita.
