Boyacá es considerado un destino lleno de historia, cultura y tranquilidad que vale la pena conocer. Esta región del país cautiva a los viajeros con sus encantadores pueblos de arquitectura colonial, como Villa de Leyva o Monguí, donde las calles empedradas y las fachadas blancas transmiten una paz inigualable.
Es un territorio de gran riqueza patrimonial, que se complementa a la perfección con la calidez de su gente, siempre dispuesta a recibir a los visitantes con una hospitalidad genuina que invita a desconectarse del ritmo acelerado de las grandes ciudades.
Además, es un destino con una amplia diversidad natural y una rica oferta gastronómica. Sus paisajes ofrecen contrastes, desde la imponente blancura de la Sierra Nevada del Cocuy hasta la inmensidad de la Laguna de Tota y los páramos llenos de frailejones, que resultan perfectos para el ecoturismo.
Saboyá, un destino natural
Uno de los destinos para visitar en este territorio es Saboyá, en donde los viajeros, además de disfrutar de sus lindos paisajes, tienen la posibilidad de recorrer la ruta de la miel y el polen, un plan que resulta único y agradable, en compañía de los habitantes que encuentran en esta actividad una fuente no solo económica, sino turística.
En Saboyá los viajeros encuentran cabañas en la vereda Velandia, que se asemejan a un mini pueblito boyacense, por lo que resultan atractivas para vivir momentos tranquilos, en medio de un ambiente agradable.
A esto se suman zonas de páramo con especies de frailejón, un glamping desde donde uno de los mejores planes es ver las estrellas y poder descansar en un pequeño jacuzzi cerca del bosque, viviendo la magia de la naturaleza, el olor a café preparado en olla de barro y leña.
Dentro de los encantos naturales también se encuentran cascadas como La Chorrera de Garavito, una caída de agua de casi 10 metros de altura; y la Cueva del Mohán, un mítico lugar que les servía de escape a los indios para huir de los españoles.
Rica gastronomía
Además de los planes naturales que son infaltables, otro imperdible es deleitarse con su rica gastronomía, en la que destaca la cocina tradicional. El Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr) indica que este municipio se caracteriza por productos como la arepa cariseca de trigo y de maíz; el famoso refuerzo, un pan horneado en leña y que en el centro tiene queso campesino y un trozo de bocadillo.
Otras delicias son la mazamorra de dulce, el queso de hoja y el delicioso chocolate de la abuela, además de amasijos en los que destacan productos como las almojábanas, colaciones, mantecada, el mute de mazorca y el sabajón.
De acuerdo con Situr, en el casco urbano la actividad económica más representativa es el comercio y las artesanías, en especial los tejidos de ruanas, los canastos en esparto y la cucharita de hueso.