Uno de los 116 municipios que conforman el departamento de Cundinamarca es Sasaima. Ubicado en la provincia de Gualivá, a 80 kilómetros de Bogotá, lo que representa alrededor de 2 horas y 30 minutos de viaje en automóvil, es conocido por su clima cálido y sus paisajes montañosos, siendo un lugar ideal para la agricultura y el ecoturismo, según señala la Gobernación de Cundinamarca.
“Situado en la cordillera Oriental, Sasaima tiene una altitud aproximada de 1.600 metros sobre el nivel del mar. El municipio está rodeado de montañas y cuenta con varios cuerpos de agua, como ríos y quebradas, que enriquecen su paisaje natural”, agregó la entidad sobre este municipio, conocido como la ‘primavera cundinamarquesa’.
Historia
De acuerdo con la Gobernación, los primeros pobladores del territorio fueron los indígenas sasaimas, pertenecientes a la nación Panche. El pueblo fue fundado por el oidor Alonso Vásquez de Cisneros el 3 de junio de 1605, se erigió como parroquia en 1770 y la construcción de la actual iglesia comenzó en 1888, bajo la dirección del sacerdote Aristides Mora, y finalizó en 1943.
En materia económica, la principal actividad es la agricultura, con cultivos destacados de café, frutales y caña de azúcar. La ganadería y la producción de lácteos también representan actividades económicas importantes.
Sitios de interés
Entre los principales sitios de interés se encuentra el monolito Panche, considerado uno de los petroglifos más grandes del país. “Contiene más de 400 figuras y gran variedad de motivos, distribuidos en aproximadamente 94 metros cuadrados. Su parte más baja suele estar cubierta por las aguas de la quebrada Talauta. Se localiza en la vereda El Mojón, en la finca Taray, a orillas de la carretera principal, a un poco más de 1 km de la cabecera municipal”, señala la Alcaldía del municipio.
Otro sitio destacado es la laguna de los Lugo, ubicada cerca del área urbana. Es un espejo de agua de una hectárea, rodeado por una ceiba de gran tamaño y árboles frutales. Según la Alcaldía, es un lugar apto para actividades como el canotaje y la pesca.
El alto de la Cruz es otro punto de interés, desde donde se puede observar el casco urbano. En su cima se encuentra una cruz y es considerado “un lugar de romería y de contemplación; desde allí se visualiza la panorámica urbana y se observa gran parte de las veredas del municipio y sus multicolores tonalidades verdes que ofrece la naturaleza”.