Boyacá es una de las regiones más encantadoras de Colombia. Su territorio les permite a los viajeros sumergirse en uno de los destinos más históricos y auténticos, escenario de hechos determinantes para el país como la Batalla de Boyacá.
Muchos de sus pueblos conservan el legado histórico con su arquitectura colonial y otros encantos que transportan al pasado y que son ideales para desconectarse. Además, el departamento está lleno de iglesias, museos y rutas culturales que permiten comprender la historia y las tradiciones andinas.
A esto se suma su riqueza natural, en la que se aprecian páramos, montañas, lagunas y cascadas, perfectos para desarrollar actividades al aire libre. Cada uno de sus 123 municipios tiene sus propios encantos y uno de ellos es reconocido por estar lleno de tradición y por ser el “Pueblito de la Cucharita de Hueso”, inmortalizado por la famosa canción de Jorge Velosa.
Café con aroma de campo
Se trata de Saboyá, ubicado a solo 20 minutos de Chiquinquirá, un destino en donde se toma café cocinado en leña, una bebida cuya preparación está ligada a una tradición ancestral, que le brinda un sabor auténtico y ofrece el rico aroma del campo colombiano.
Para los amantes de este producto, esta resulta una experiencia auténtica, mientras se disfruta de otros planes en medio de un ambiente tranquilo y lleno de naturaleza. De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), allí los viajeros pueden realizar la ruta de la miel y el polen, visitar las cabañas de la vereda Velandia que se asemejan a un mini pueblito boyacense y disfrutar de los hermosos paisajes de sus páramos.
En este destino boyacense, el glamping Base Lunar es uno de los lugares para conocer. Es un espacio perfecto para relajarse, observar las estrellas y descansar en un pequeño jacuzzi cerca del bosque, viviendo la magia de la naturaleza.
Uno de los encantos naturales de Saboyá es La Chorrera de Garavito, una cascada de casi diez metros de alto que permite tener un contacto pleno con la naturaleza mientras se aprecian las especies del lugar; y la Cueva del Mohán, un mítico lugar que les servía de escape a los indios para huir de los españoles.
En cuanto a su gastronomía, allí se puede probar la arepa cariseca de trigo y de maíz; el famoso refuerzo, que es un pan horneado en leña, que en la mitad lleva queso campesino y un trozo de bocadillo; la mazamorra de dulce; el queso de hoja; los amasijos, almojábanas, colaciones, mantecada, el mute de mazorca y el sabajón.