Durante la Semana Santa, un periodo en el que millones de personas reflexionan en torno a la vida de Cristo y que también se convierte en un espacio importante de recogimiento y descanso, hay quienes disfrutan recorrer distintas iglesias para explorar sus historias y aquellos objetos que han resistido el paso de los años.
Aquí se presentan tres iglesias que pueden formar parte de esta ruta sugerida por distintas edificaciones religiosas de gran importancia para la capital colombiana.
Parroquia Nuestra Señora de Las Aguas
Esta iglesia es de obligatoria visita si se quiere adentrar en el pasado colonial que tanto refleja el centro histórico de la capital. Aunque posee un diseño simple en su interior, alberga importantes objetos, como obras de los pintores Antonio Acero de la Cruz y de la familia Figueroa.
Según lo que se relata, el origen de esta importante iglesia se remonta a la década de 1640, con el presbítero Juan Cotrina Valero, quien fue uno de los promotores de la construcción de una capilla que sirviera como recinto para albergar una pintura de Nuestra Señora de las Aguas, realizada por el pintor Antonio Acero de la Cruz. Está ubicada en la carrera 2A #18A-68.
Iglesia Nuestra Señora de las Nieves
Ubicada en la carrera 7 con calle 20, su particular diseño y colores la convierten en una edificación que atrae las miradas de quienes frecuentan la zona.
En el siglo XVI, “Cristóbal Ortiz Bernal, miembro del ejército de Quesada y Alcalde Ordinario de la ciudad, por devoción a Nuestra Señora de Las Nieves, levantó en el solar que tenía a mano derecha del camino a Tunja una pequeña ermita con licencia para decir misa. La ermita se ubicó en el mismo lugar que hoy ocupa la actual iglesia en la carrera Séptima con calle 20”, según relata el texto Las nieves, la ciudad al otro lado.
Iglesia de San Ignacio
Esta iglesia, ubicada en medio de la Manzana Jesuítica, alberga en su interior quizá una de las colecciones de arte colonial más importantes que conserve una iglesia, con obras de artistas como Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, así como piezas que han viajado desde otras partes del mundo para hoy estar exhibidas en uno de los templos más importantes de la capital bogotana.
De acuerdo con lo que se conoce, la primera piedra de este templo fue colocada en 1610. En esta también se resguarda una cantidad importante de reliquias sagradas que llegaron hasta estos territorios como elementos para avivar la devoción católica.