En la zona rural de Valledupar, en el departamento del Cesar, hay un corregimiento conocido como la “capital colombiana del mango”. Este título con el que fue bautizado surgió por la abundancia de este fruto en sus tierras, que supera el número de sus habitantes.

Este paraíso de los árboles de mango es La Mina, un lugar donde este fruto no solo define el paisaje y la cultura del territorio, sino que también se ha convertido en uno de los pilares de su economía local.

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Ubicado en el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta, este corregimiento alberga cerca de 10.000 habitantes y cuenta con aproximadamente 40.000 árboles de mango, una cifra que explica por qué este fruto forma parte esencial de su paisaje.

Durante la temporada de cosecha —que suele concentrarse entre mayo y junio—, el mango que florece en estas tierras se comercializa a nivel local, regional e incluso nacional, en sus distintas variedades, siendo parte fundamental de la vida cotidiana de sus habitantes.

Para muchas familias de la zona, el mango es un alimento de consumo diario que se disfruta de diversas maneras. Es común encontrarlo preparado en jugos, dulces, conservas y otras recetas tradicionales, aprovechando tanto el sabor intenso del mango biche como la dulzura característica de la fruta madura.

Así es la “capital del mango en Colombia” Foto: Getty Images

De esta forma, el mango en La Mina, Valledupar, no solo representa una fuente de ingresos, sino también un elemento central de la gastronomía y las costumbres de la comunidad.

¿Qué tiene de especial La Mina para ser el paraíso de los árboles de mango?

Este corregimiento está ubicado en una zona de transición entre la selva tropical y la sabana, en el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta, una localización que le otorga condiciones naturales especialmente favorables para la producción de mango.

El entorno se caracteriza por poseer temperaturas cálidas, suelos fértiles y un clima propicio para el cultivo de diversas frutas, entre ellas el mango. Además, la región alberga una notable diversidad de flora y fauna, lo que refuerza su riqueza natural y su valor ambiental.

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Como destino turístico, La Mina se destaca por su cercanía con el casco urbano de Valledupar, lo que permite combinar paisajes de río con experiencias culturales y turísticas.

Balneario La Mina Foto: Crédito: Tripadvisor / API

Uno de sus atractivos más conocidos es el balneario que lleva su mismo nombre, situado en el río Badillo. En este lugar, grandes rocas blancas contrastan con las aguas frías que descienden de la Sierra Nevada de Santa Marta, creando piscinas naturales y pequeñas cascadas que invitan a nadar, refrescarse y disfrutar de un descanso en medio de un paisaje natural.